La DANA de Valencia catorce meses después

Cuando se escribe esta segunda editorial se cumplen exactamente catorce meses de aquel desastre natural y la nefasta actuación del que era en ese momento presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón Guixot. Tiempo más que suficiente para que se pueda hacer una valoración con base documentada de lo que sucedió en aquella tarde /noche del 29 de octubre de 2024 y lo que ha sucedido desde entonces hasta el día de hoy, finales de diciembre, de 2025.

Antes de continuar veamos qué es una DANA y la excepcionalidad de la del 29 de octubre, del pasado año, casi exclusivamente en la provincia de Valenicia. DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), es un fenómeno meteorológico que se produce cuando una masa de aire frío queda aislada en las capas altas de la atmósfera, generando condiciones de inestabilidad extrema.   Esta situación, al interactuar con aire cálido y húmedo en la superficie, provoca lluvias intensas, tormentas eléctricas y, en casos extremos, inundaciones severas.

Mazón y Feijó: dos mentirosos compulsivos, siempre culpando a los demás

En el episodio del 29 de octubre de 2024, la DANA alcanzó niveles excepcionales por varios factores específicos: A) Temperaturas del mar Mediterráneo: según la AEMET, las aguas del Mediterráneo se encontraban hasta 3 grados por encima de su promedio histórico, lo que incrementó la humedad y significó la intensidad de las precipitaciones. B) Extensión territorial: las lluvias no solo afectaron a áreas tradicionalmente vulnerables como Alzira o Carcaixent, sino que alcanzaron zonas urbanas como Xàtiva y municipios industriales cercanos a Valencia, dejando a miles de personas sin acceso a servicios básicos. C) Volúmenes de agua: en algunas localidades de la Ribera Alta, se registraron más de 400 litros por metro cuadrado en menos de 48 horas, desbordando ríos como el Magre y el Júcar, este desbordamiento afectó tanto a núcleos urbanos como a diversos terrenos agrícolas, agravando las consecuencias de tipo económico y social.

Este fenómeno no es aislado, sino un reflejo del aumento en la frecuencia e intensidad de eventos meteorológicos extremos asociados al cambio climático. La excepcionalidad de esta DANA pone de manifiesto la necesidad de reforzar la preparación institucional   y las infraestructuras críticas para mitigar sus efectos. La Ribera Alta y Baja, históricamente propensas a las inundaciones, fueron las más afectadas por la DANA. Las diversas zonas inundadas alcanzaron una extensión total equivalente a más de 4 veces el término municipal de Valencia.

Muchas de las viviendas afectadas por la DANA se encontraban en zonas que el Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación en la Comunitat Valenciana (PATRICOVA), ya había, con anterioridad, catalogado como inundables. No se ha aprendido nada después de la tragedia del camping en la localidad de Biescas (Huesca), con 88 muertes, por permitir que se instalaran dichas zonas de ocio en zonas inundables por las imprevisibles   avenidas de los ríos. En la Comunitat Valenciana, y otras muchas más Comunidades españolas, se siguen construyendo, antes y después de la Dana, viviendas en zonas catalogadas como inundables. Se antepone la especulación y el lucro económico a la seguridad de la ciudadanía.

Un Informe de Amnistía Internacional atribuye la responsabilidad de lo ocurrido a tres niveles de la administración, con competencias distintas, aunque claramente identificables: local, autonómica y central. 1) Local, que ha permitido durante muchos años la construcción en zonas inundables, pese a los riesgos ya conocidos. Muchos municipios afectados no han actualizado sus planes urbanísticos desde hace décadas. Utiel (1987), Paiporta (1998), Picanya (1998), Catarroja (2011), Benetússer (1989), Massanassa (1990), Torrent (1990), y Valencia (1988). La falta de actualización ha perpetuado un modelo urbano que ignora los criterios básicos de prevención y adaptación al riesgo. 2) Autonómica, también tiene una parte importante de responsabilidad por no haber adoptado medidas de adaptación al cambio climático en las zonas inundables, ni aprobado una nueva revisión del PATRICOVA, y por haber impulsado el “urbanismo exprés” a través de la ley 2/2025. Un año después de la DANA, el plan sigue en revisión y su aprobación no está prevista hasta abril de 2026. Además, entre 2006 y 2021, la inversión en infraestructuras hidráulicas se redujo en un 83%, lo que ha limitado gravemente la capacidad ante fenómenos extremos. 3) Central, por su parte, no ha reformado la normativa estatal sobre riesgo de inundaciones ni ha logrado coordinar ayudas efectivas. La Propuesta de Plan para la recuperación y mejora de la resiliencia frente a las inundaciones prevé la revisión de la cartografía de peligrosidad y la reforma del Reglamento del Dominio Público Hidráulico, pero ninguna de estas medidas se ha aprobado aun, pese a los catorce meses transcurridos.

Finalmente, el informe recuerda que esta falta de acción por parte de las tres administraciones implica incumplimiento de obligaciones jurídicas de carácter internacional en materia de adaptación climática. La adaptación al cambio climático no es una opción política; es una obligación legal, y su incumplimiento deja a miles de personas expuestas a múltiples riesgos previsibles. El estado debe dar prioridad a quienes viven en zonas propensas a fenómenos extremos, garantizando su reubicación o la mejora de sus condiciones habitacionales. Hay que recordar que en la Comunitat Valenciana, existen proyectos históricos que están paralizados desde los años noventa, como los destinados a intervenir en los barrancos del Poyo, Torrent, Chiva y Pozalet. El pasado 29 de 0ctubre de 2024, día de las inundaciones, ninguna de esas obras había comenzado.

Frente a lo ocurrido en Valencia (DANA) y en otras comunidades autónomas en España (Incendios forestales), nos encontramos con dirigentes políticos ultras, que se mantienen, contra toda lógica científica, en su negacionismo del cambio climático. La evidencia de dicho cambio no solo está en los informes de los expertos. La ciudadanía sufrió en sus propias carnes dos trágicos ejemplos de los fenómenos asociados al actual calentamiento de la Tierra: la mortífera DANA, con 238 personas fallecidas (229 en Valencia) y las 393.000 hectáreas calcinadas por los grandes incendios de este pasado verano, que provocaron la emisión de 19 millones de toneladas de CO2. Pese a la evidencia científica, en estos últimos doce meses se ha frenado la transición ecológica tanto en España como en toda Europa.

En cuanto a la situación política y judicial, decir que, como era de esperar, sólo se han puesto parches, ya que el PP, con el apoyo de VOX, sigue mandando en la Comunitat Valenciana, y han dado todo su apoyo al anterior president. Por otro lado, Carlos Mazón continúa como diputado en Les Corts, y presidirá una comisión, que no se reúne nunca, y que le reportará 634 euros mensuales de plus salarial (8.879 euros anuales). Así premian PP y VOX al causante de la tragedia de la DANA. Los familiares de las víctimas no dejan de pedir justicia, y acusaron, el pasado 29 de octubre, al presidente Carlos Mazón Guixot, de “cobarde, asesino” en el funeral civil que se celebró en la “Ciutat de les Arts y les Ciències” de Valencia, con la presencia del Rey Felipe VI y la Reina Letizia, junto al presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Entendemos que cuando Carlos Mazón se siente en el banquillo y, finalmente, sea condenado con muchos de años de cárcel (por homicidio imprudente), será el momento adecuado para una nueva editorial sobre el tema. Hasta la fecha de hoy, todos los implicados no han hecho más que decir mentiras y no asumir las responsabilidades de lo ocurrido aquella trágica tarde/noche del 29 DE OCTUBRE DE 2024. Los detalles de lo ocurrido han sido dados a conocer, en directo, por las televisiones tanto públicas como privadas. Así que lo damos por sabido por la ciudadanía. Memoria para las 238 víctimas y Justicia, de la buena, para las familias afectadas.

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