El pasado 6 de junio, sábado a las 10, 15 horas, tuvo lugar la llegada al aeropuerto de Bajaras (Madrid) del actual pontífice de la Iglesia Católica, León XIV (Robert Francis Prevost- Chicago, 1955- Illinois, Estados Unidos). El 30 de enero de 2023, el Papa Francisco le nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Fue creado y proclamado Cardenal por el Papa Francisco el 30 de septiembre de 2023. El 8 de mayo de 2025 – bajo el nombre de León XIV- fue elegido el Romano Pontífice número 267. Pertenece a la Orden de los Agustinos (O.S.A. – Ordo Sancti Agustini-). Visita que terminó el pasado día 12 de este mismo mes. Su estancia abarcó 7 días, distribuidos así: tres días en la ciudad de Madrid, 2 días en Barcelona, y 2 días en las Islas Canarias (1 en Gran Canaria y 1 en Tenerife).

A pesar de la estrecha relación entre el Vaticano y España a lo largo de la historia, las visitas de papas a nuestro país han sido muy escasas. Tan sólo han sido nueve, y sólo a partir de 1982, con Juan Pablo II. Las visitas han sido cinco de Juan Pablo II, tres de Benedicto XVI y una del actual pontífice León XIV, a primeros de este mes de junio. Y como curiosidad decir que el Papa Francisco no realizó, en sus trece años de Pontificado, ninguna visita como Papa, sí como estudiante jesuita. Ni Pío IX ni León XIII realizaron visitas internacionales. Tampoco han sido muchos los papas españoles, concretamente, y con ciertas divergencias, el número es ínfimo, solo 4: Calixto III y Alejandro VI, si se incluyen a Damaso I y Benedicto XIII (el Papa Luna o Antipapa). Fue durante el famoso Cisma de Occidente (1394-1403), cuando la Iglesia Católica tuvo tres sedes a la vez: Roma, Avignon y Peñíscola  

Pero volvamos a la visita papal de León XIV. Las reacciones a la visita del papa norteamericano no se hicieron esperar y diversas entidades, y más de 60 colectivos de diversa índole y origen, mostraron su  disconformidad con la visita papal, sobresaliendo entre los discrepantes la entidad Europa Laica, que cuenta con más de 300.000 socios y socias. También han mostrado su malestar, Ateus de Catalunya, y la Fuindació Ferrer i Guardia, entre otros colectivos. Europa Laica es una organización sin ánimo de lucro, española, promotora del laicismo, la libertad de conciencia, el Estado laico y la separación Iglesia – Estado. Fue fundada el 3 de marzo de 2001. Forma parte de la Red Laicista Europea y de la Asociación Internacional de Libre Pensamiento. Mantiene el Observatorio del Laicismo. Tiene su sede en el Club de Amigos de la Unesco de Madrid, y posee personas asociadas en todas las provincias españolas y varios países europeos. Se financia con las cuotas y aportaciones de los asociados y simpatizantes, venta de libros y material diverso, no recibe ninguna subvención pública. Se define laicista, entendiendo el laicismo como “el establecimiento de las condiciones jurídicas, políticas y sociales idóneas para el desarrollo pleno de la libertad de conciencia, que son la base de los Derechos Humanos. Defiende el pluralismo ideológico en pie de igualdad como regla fundamental del Estado de Derecho y el establecimiento de un marco jurídico adecuado y efectivo que lo garantice y lo proteja frente a toda interferencia de instituciones religiosas que implique ventaja o privilegios”. Propugna la Reforma de la Constitución española de 1978 en su artículos 16 y 27, la derogación del Concordato español de 1953 – modificado por el Acuerdo entre Estado español y la Santa Sede de 1978, firmados el 3 de enero de 1979. La Constitución española entró en vigor el 29 de diciembre de 1978, cinco días antes de la firma de los acuerdos que se negociaron en secreto durante la elaboración de la Constitución de 1978 por el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja y el secretario de Estado de la Santa Sede Jean Villot. También demanda la eliminación de las figuras de blasfemia o escarnio, así como el delito de herir sentimientos religiosos del Código penal español.

Ateus de Catalunya, por su parte, critica que “una visita de carácter religioso sea tratada como una visita de Estado, con el despliegue de recursos públicos que ello implica”. Pone en duda la “neutralidad institucional” y cree que se perpetúa un “trato privilegiado a la Iglesia Católica española”. Afirma que “El papa puede venir cuando quiera, y decir lo que quiera, pero las autoridades no deberían darle trato de jefe de Estado. Con cierta ironía, se pregunta su presidente, Albert Riba, si el Ayuntamiento de Barcelona le va cobrar al Papa, a su sequito y fieles la tasa turística”. Otra voz discrepante con la visita del Papa León XIV a España, ha sido la Fundació Ferrer i Guàrdia, de carácter laico, la cual, mediante su directora, Hungría Panadero, afirma que: “Si se trata de una visita religiosa, los costes de organización de los actos de carácter confesional deberían asumirlos la Iglesia o sus fieles. Los recursos públicos, los impuestos de todos, creyentes y no creyentes, no tienen que destinarse a costear actos de una confesión religiosa concreta. Es exactamente lo que reclamamos en el manifiesto con el lema “Su viaje, tus impuestos”. La visita del pontífice debería tener un carácter estrictamente privado. El problema no es que el Papa venga a España, el problema radica en cómo las instituciones están tratando esa visita, con protocolo de visita de Estado, con despliegue de recursos públicos, cesión de espacios públicos, actos en el Congreso y cubertura de medios de comunicación públicos”. El despliegue de RTVE ha sido brutal. Si es que ha intervenido en el Congreso de los Diputados como Jefe del Estado Vaticano, nos preguntamos cómo se ha permitido que a un Jefe de Estado de otro país, sea Papa o no, pueda decir lo que se tiene que hacer o legislar en otro país como lo hizo León XIV, con relación al tema del aborto y la eutanasia. 

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en España el 36,3% de los ciudadanos se declaran católicos no practicantes, el 18% católicos practicantes y el 3% creyente de otra religión. Entre los no creyentes, el 15,3% dice ser ateo (niega la existencia de Dios), el 13,4% se define como agnóstico (no afirma ni niega la existencia de Dios por que no se puede demostrar ni refutar la existencia de Dios, pues ello no es accesible al ser humano), y otro 12% se define como indiferente /no creyente.

Por otro lado, la catedrática de Sociología del ISOR (Investigaciones en Sociología de la Religión), Mar Griera explica a la RTVE Noticias: “La secularización de la sociedad avanza y son menos los que se declaran católicos, aunque la visibilidad del catolicismo está aumentando. Hay quienes abogan por otro tipo de espiritualidades. El catolicismo ha permeado la matriz cultural en España y posee un privilegio institucional muy evidente, poder muy relevante frente a otras confesiones religiosas que tendrían que estar teóricamente en una posición equivalente, el catolicismo tiene una centralidad histórica y marca el calendario con las festividades, posee normas no escritas, todo se ha hecho muy evidente con la vista del Papa León XIV”. 

Los gastos de la visita del Papa León XIV, entre el 6 y 12 de junio, son apabullantes, ya que habrán rondado los 20 millones de euros. Hay más de medio millón de inscritos para asistir a los diversos actos multitudinarios en Madrid, Barcelona, Islas Canarias:  Gran Canaria y Tenerife; 18.000 voluntarios en la Capital del Estado; 13.000 agentes de la Policía Nacional, Guardia Civil, además de la Policía Local; Madrid le recibió con más de 100.000 flores blancas y amarillas, además de banderolas, vinilos en autobuses y despliegue de pancartas; desvío de autobuses, cortes de calles, cierre de estaciones de metro; es el mayor despliegue policial en la historia de España, se ha dado un “turismo religioso”, gratis en su alojamiento. Lo de la financiación mixta es una farsa. El dinero que aporta la CEE (Conferencia Episcopal Española) no proviene de los fieles católicos, sino de los 13.000 millones que el Estado aporta anualmente a las arcas de la Iglesia Católica. Es el fruto de privilegios históricos, para mantener una parafernalia papal, que conlleva un derroche, un despilfarro de recursos económicos de toda la ciudadanía. Si España es un Estado aconfesional, qué sería si fuese un Estado totalmente confesional. España es un lamentable borrón en una Europa que va por otros derroteros. España no es la reserva espiritual del continente europeo, más bien es la gran reserva de la corrupción política, económica y judicial. Y todo esto con el Gobierno más “progresista” desde la desaparición de los dinosaurios de la Tierra.

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