Libertad García Montilla
Estas cuatro letras que siguen quieren ser un pequeño y sentido homenaje a todas y todos aquellos que sufrieron la larga, penosa y cruel huida por la carretera de Málaga a Almería, en 1937, huyendo de las hordas fascistas y asesinas del ejército franquista, un ejército apoyado por la Iglesia Católica española y ayudado por los no menos asesinos nazis alemanes y fascistas italianos. Lo anterior es el primer sufrimiento. El segundo ha sido, y sigue siéndolo, el OLVIDO, ese olvido que voluntariamente hace el pueblo y la clase trabajadora en favor de los asesinos y sus herederos.
Me motiva a escribir esto lo siguiente:
El mes de abril de 2026 bajé a Molvízar y Salobreña a ver a mi madre, ya con 90 años casi cumplidos. Y en Salobreña tuve interés en ver el monumento que se hizo a La Desbandá (la huida del pueblo malagueño hacia Almería tras la toma de Málaga por parte del ejército franquista), y tenía interés porque había hecho mi pequeña aportación para su realización. Una vez localizado el enclave nos dirigimos mi compañera y yo a verlo. Cuando llegamos, el enclave elegido nos pareció maravilloso. Está en un pequeño promontorio desde el que se ve el mar, el río Guadalfeo y las cumbres nevadas de Sierra Nevada, además de estar cerca de donde, por lo visto, hay una fosa común de la Guerra Civil española. Nos gustó mucho el monumento, rodeado por el maravilloso canto de los diferentes pájaros de la zona en un entorno verde de la fértil vega granadina.

De vuelta al hotel me vinieron los recuerdos del sufrimiento padecido por todas y todos los seres humanos que participaron en aquella huida y, también, el que en aquella huida participó mi madre. Mientras mi abuelo materno estaba en el Frente, alistado en el ejército republicano, mi abuela Carmen, huérfana desde niña y que vivía en Motril, cuando vio la llegada del pueblo malagueño y las barbaridades que contaban que hacían las tropas moras del ejército fascista, cogió, como tantos otros motrileños y motrileñas, a sus hijas (mis tías Antonia, Pastora, Pura, Carmen, Rosa y a mi madre, Paquita, que tenía un año y medio y se unió, con ella en brazos, a esa Desbandá.
Todas las barbaridades que hicieron los nazis alemanes, los fascistas italianos y los fervientes católicos del ejército fascista español ya han sido narrados exhaustivamente en muchos libros. Pero a mí, lo que siempre me llama la atención, por su gravedad, es la desmemoria que veo en el pueblo andaluz. Parece mentira que se hayan olvidado de un hecho criminal como el padecido por todas y todos los que tuvieron que huir de aquellos asesinos fascistas y de sus más fieles defensores y promotores de aquella guerra: la Iglesia Católica española. Por eso, el que haya tanta desmemoria de aquello aún me indigna más cuando veo al pueblo andaluz caído de pies y manos ante la Organización criminal más grande y longeva de la Historia, que es la Iglesia Católica, además de poner en el Poder a los herederos de aquellos asesinos (PP y VOX), que si pudieran harían como dijo Franco “Si es necesario acabar con la mitad de la población española, lo haremos”. Es indignante ver a las gentes pelearse por coger y llevar las estatuas de las iglesias en las procesiones, sin tener en cuentas que esos personajes vestidos de negro apoyaron a los asesinos fascistas y que ayudaron, durante 40 años, a mantener al pueblo español sometido al régimen franquista.
Se dice que “quien olvida la Historia está condenado a repetirla”. Y nada más cierto y para demostrarlo sólo hay que ver cómo están gobernadas conjuntamente por PP y VOX, o en solitario con el apoyo de VOX, las Comunidades Autónomas de España: Andalucía, Murcia, Extremadura, Valencia, Madrid, Castilla-León, Aragón, Galicia, Cantabria, Galicia La Rioja, Ceuta y Melilla. Casi todo el mundo ha votado a los herederos de aquellos asesinos. Y tal como va la situación en 2027 seguramente ganarán y gobernarán el país unas ideologías que son misóginas, machistas, negacionistas del cambio climático, racistas y xenófobos. ¿Cómo es posible tanta desmemoria sobre unos hechos presentes que están ahí, en las narices de todo el mundo, pero también de unos hechos pasados que son muy recientes como para no tenerlos en cuenta? Si ello es así, luego vendrá el arrepentimiento cuando nos demos cuenta del recorte de libertades y derechos, y privatizaciones de lo público. No hay que olvidarse que a Hitler lo eligió el pueblo alemán para instaurar el régimen nazi, que provocó entre 80 y 100 millones de muertos. El fascismo va ganando terreno, gobiernan en EE. UU., 12 países de América del sur y en infinidad de países europeos, y sigue en ascenso. Sus consecuencias ya son visibles en muchos países.
