Furia Libertaria
Los que siempre fueron normales -ni pobres ni ricos- lejos de Unos y de los Otros, se hace posible utilizar los Valores Sociales -en general-, sin que necesariamente deba cabrearse la plebe, porque no entiende lo importante que es comentar, referir y señalar costumbres, aunque resulte extraño tener que mencionarlas desde alguna ironía critica. ¡Qué vergüenza tener que nivelar la balanza de los equilibrios! Forma parte de las tragedias certificar la Pobreza. Mientras que ser Rico permite certificar tal condición Social, dejando inmensas pruebas para poder calificar de cruel lo que venimos conociendo como “Riqueza o Patrimonio de los Ricos”. Y no siendo verdad que la Pobreza quede entre las miserables condiciones en quienes la sufren. ¡Vaya! Pues será que la política de los ricos domina hasta patentar los devastadores efectos facilitados para vivir sobrados de protegidas mansiones, siempre blindadas, por las furias de los legisladores avezados -en el Capitalismo-, ya que son los privilegiados consorcios del poderoso formato premeditado, para justificar el impuesto, haciendo imposible el acceso de la pobreza, que sufren -por sistema- los condenados a ser Pobres. Y no es que los Ricos sean, en su particular condición de ciudadanos, la parte más negativa de la Sociedad. Pues sucede que se puede ser Rico, de cuya condición apreciable sólo tiene sentido respetable calificar -de otra forma- el que debemos separar, por lo distante que está la Persona, es decir, del conjunto de “ciudadanos”, dejando la Sociedad, en la que todos participan, liberada de las fortunas o riquezas que conocemos, dotadas de limitaciones, sobre todo para los que sufren Pobreza, pero hay interesados en que todos somos iguales ante la Ley. Pero es sabido que hay leyes Naturales: leyes protegidas por una Ética civilizada, leyes consensuadas por quienes viven y defienden los Valores humanos, leyes que deben resolver -de hecho- debiera ser así- que los Seres Humanos necesitan ser respetados y jamás sobornados, leyes dotadas de seguridad, por igual para la Riqueza y la Pobreza, Leyes, en definitiva, que no pueden ser vilipendiadas porque el Rico decida que se trata de algo que es suyo. Leyes, Leyes, que deben ser protegidas por un mismo interés desde una misma ambición y desde el criterio más satisfactorio y más necesario para que la Riqueza cambie de nombre y que la Pobreza, pase a ser un pretérito, evitando tener que calificar, por las costumbres de riqueza y pobreza, los sufrimientos soportados por los dogmas de la obediencia son una realidad irreversible.

La Vida al lado o cerca de los Ricos es como gastar bromas de mal gusto, sobre todo ante los Niños que, todavía, no saben distinguir entre el bien y el mal. ¡Qué horror, acostumbrarse a convivir al lado de la Riqueza! Mas parece un juego de naipes, desde donde se sabe que uno u otro debe ganar. o uno u otro perder; nunca por igual ambos, es la verdadera cuestión, aunque, por cierto, macabra. Leyes, en definitiva, turbias, porque el juego es para ladrar, sin ser perro. No será posible entender la civilización cuando media el juego mencionado: O ganas tú, o gano yo. Propio del truquito que los Ricos practican; eso sí, mientras los Pobres siguen maldiciendo, despotricando, mirando de soslayo y deseando la peor suerte a los que alardean de riquezas, en muchos casos palaciegas, porque mantienen la Teoría de los Dioses, protegidos con los Metales más preciados, en la Sociedad del mercantilismo exacerbado, en todos los tiempos pretéritos y, para mayor INRI, de hoy mismo. Hay leyes no legisladas, pero bien que germina en la mente de la Burguesía diplomada, en forma de sutileza; y Ricos, aunque suelen vivir sin ser diplomados, sabiendo que, desde la cuna, conspiran en las extensas truculentas maldades, sobre todo porque no son leyes sostenibles en una Sociedad igualitaria.
Y suele ser una verdadera realidad cuando es necesario distinguir entre ser Pobre y ser Rico: los primeros son, siempre, los más abandonados por el Culto del Rico, mientras que, desde la circunstancia de ser Rico, los infinitos trucos de la Tristeza son propiedad del Rico que Domina, del Rico que avasalla, del Rico que lo destruye todo para que su riqueza no se pierda, no se destruya, no la pueda manipular nadie, es decir, que no sea el instinto del que domina el reparto de la economía, de su importancia y de su futuro enriquecedor. Mientras que el Pobre sufre, el Rico vive gracias al esfuerzo circense del Pobre: ¡Toda clase de privilegios! Y será posible que la Pobreza logre hacer de la Riqueza un punto de mira, haciendo diana todos los dardos restauradores, dirigidos al mayor de todos los instintos maléficos de la Riqueza.
