Rafael Sánchez García

 

Hoy, 30 de marzo de 2020, me levanto con la triste noticia de la muerte del compañero Josep Fabré Andrés. Tenía 71 años y, desde hacía años, estaba enfermo.

Conocí a Fabré, como lo conocíamos todos los compañeros, cuando la Federación Local de la CNT-AIT de San Andrián del Besós, limítrofe con Badalona, desapareció y se vinieron a afiliar a la CNT-AIT de Badalona. Desde el primer momento congenió con los compañeros y a partir de ahí fueron duros años de trabajo en el Sindicato, en los que Fabré se ocupó mucho de las cuestiones jurídicas a la hora de asesorar a los trabajadores cuando acudían con algún problema. Fue un compañero concienzudo en su militancia y un trabajador incansable en pos de las ideas, unas ideas que había visto en casa, pues su padre también era confederal, el cual, en la clandestinidad del franquismo, mientras hacía de cobrador de seguros de defunción cobraba las cuotas confederales a los compañeros.

Fabré, tras la muerte de su padre, tomó la responsabilidad de cuidar a su madre y a su hermano menor, el cual padece una minusvalía psíquica. Siendo Fabré un compañero tan responsable dedicó toda su vida, en detrimento de la suya personal propia, a esa tarea.

Fabré siempre estaba pendiente del mundo que le rodeaba y estaba al día de todas las situaciones que el capitalismo planteaba y era capaz de adelantarse, con sus opiniones, a las consecuencias que este traería para la sociedad y la clase trabajadora (no se equivocó en sus predicciones, en un artículo, sobre la entrada de España en la Unión Europea).

Cuando la CNT-AIT de Badalona ocupó los locales del antiguo sindicato franquista, de 4.500 metros cuadrados, trabajamos todos con ilusión y alegría para limpiarlo y dejarlo mínimamente saneado para que pudiéramos hacer nuestra labor sindical. Fue dura nuestra estancia, durante 18 años, en aquellos locales, pues no teníamos agua (con una manguera llenábamos bidones desde la fuente de la calle), no teníamos luz (la tuvimos que conseguir por nuestra cuenta) y no teníamos teléfono. Pero todo ello nos hizo una piña y trabajábamos codo con codo entre todos.

A mediados de los años 90, del pasado siglo, la Federación Local de Badalona asumió, en un momento difícil para la CNT-AIT de Cataluña  y motivada por decisiones equivocadas por parte de todos, la gestión del Comité Regional. Fue una gestión dura por cuanto a pesar del compromiso para formar ese Comité Regional algunos compañeros, por circunstancias personales y de familia varias, no pudieron seguir y tuvimos que tirar adelante como pudimos y con Fabré, como Secretario de Organización, tuvimos que multiplicarnos para que esa gestión que nos encomendaron los Sindicatos se llevara de la mejor forma posible, y creo que lo conseguimos. Durante esa gestión Fabré consiguió, con la inestimable ayuda de algunos compañeros, organizar el archivo de la CNT-AIT de Cataluña desde 1976, disperso y amontonado en otros locales de Cataluña, hasta el final de nuestra gestión (julio de 1999); fue una labor que estaba hecha para un compañero como él, pues era muy metódico y ordenado a la hora de emprender cualquier tarea que le encomendara la Organización. Nunca salió un no de su boca cuando de prestar solidaridad se trataba, igual que tampoco cuando la Organización necesitaba apoyo .para lo que fuera.

Fue, en definitiva, un gran compañero, honrado, justo y solidario; un compañero de los que siempre quedan en el recuerdo porque siempre estaba dispuesto a dar su solidaridad y esfuerzo en pos de la consecución de un mundo más justo y solidario.

Que la tierra te sea leve compañero, nuestro mejor homenaje será seguir adelante en la lucha que juntos emprendimos, y que otros antes que nosotros iniciaron, por la consecución de ese mundo que todos los anarquistas anhelamos.

Salud y anarquía

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Alto, recio, con barba.

Bajo gafas espesas, siempre, ceñuda su mirada.

Preocupado, solidario, más que generosamente, por los avatares de familia y amigos;por los acontecimientos sociales y, sobre todo, por la deriva humana.

Nos abría los brazos a compañeros y amigos y, con una sonrisa siempre,estaba atento a lo que pudiéramos necesitar, en lo que nos pudiera ayudar.

Hacía tiempo que no nos veíamos, la vida nos lleva. Pero sabíamos que seguía, en su soledad, pensando en nosotros, porque nos estimaba.

Te gustaba el mar en soledad. Bucear, pescar y pensar

 

Es muy triste la noticia que nos ha despertado hoy, porque dentro de nuestros corazones él se nos hizo un espacio y silenciosamente trazó una marca bien definida por su honradez y generosidad.

Quizás muriera en soledad. Pero, seguro que sabía que siempre estará presente en nuestros recuerdos, porque ha formado parte de nuestra vida, ni que sea por un instante infinito.

Te gustaba el mar en soledad. Bucear, pescar y pensar.

Alicia Lario Valero

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