Teresinka Pereira

Un sentimiento profundo de ausencia provoca el gran poeta colombiano Oscar Flórez Támara cuando fallece el compañero de aventuras poéticas Alex Támara Garay, quien una vez publicó un libro de poemas, intitulado “El viento en la puerta”, en el mismo volumen en que él presentaba su libro “Flor del desierto”. En aquel entonces Oscar decía:

Me gusta la vida de los pájaros porque el mundo lo llevan en sus alas

Releyendo esos versos, se nos parece que su autor tenía la previsión del fallecimiento del compañero Alex. Hoy nos llega el libro Secreta Agonía (1) y, en la primera página, un poema en su memoria, cuyos versos nos confirma el conocimiento del poeta que se fue:

Uno es único,

pero con uno se va parte del universo.

(“Somos únicos y auténticos” p. 6)

Realmente, ha sido una gran pérdida para el universo de la poesía auténtica. Sin embargo, hay muchas otras pérdidas de amor en la vida y Oscar Flórez Támara las presenta en esta nueva colección. Hay por ejemplo una ausencia que le produce una concreta y honda soledad:

Y no hay rastro de nada ni de nadie,

que me indique el camino certero de tu ausencia. (“Busco los pasos” p.17)

Una novedad en la temática de esta colección y novedad considerando muchos otros libros de poesías de otros autores es el poema sobre la infidelidad. Además de eso, hasta la manera de considerar el tema es original, visto que el poeta no se queja de la infidelidad de la persona amada, como sería de esperarse, sino que defiende el concepto del amor prohibido y hasta lo justifica con grandeza de alma:

Infiel es quien practica la indiferencia

sabiendo que hace daño,

quien desplaza el saludo de sus manos

con gestos practicados en el vacío de la conciencia

Es como dice el dicho popular, que en un enorme corazón hay siempre lugar para un nuevo amor… En el campo de sus antecedentes líricos, no se trata de influencia, sino de una admiración de ensayista y estudioso, el conocimiento que tiene OFT por la obra de Jorge Luis Borges, pues ha escrito una obra sobre el poeta argentino, titulada: Borges: Un centinela de la Luz. Pero nos gusta mencionar aquí que además de citar los versos de Borges para presentar su Secreta Agonía, nos hace recordar lo que él ha dicho sobre la poesía, sin citarlo: “La muerte me desgasta, incesante”.

En la distancia y en la ausencia viva hay también un poco de muerte y mucho de agonía. Y por eso se justifican los poemas y hasta el título del presente libro.

Cada persona humana tiene sus amores ausentes por razones de abandono, partida o muerte. Estas ausencias son nuestra “agonía”, como lo declara el poeta. Sin embargo, con el talento de poner en versos este vivir en falta, en distancia y en amar de lejos, lo lleva metafóricamente a la tierra prometida, un lugar universal en donde se encuentran todos los poetas para sublimar el sufrimiento y tornarse eterno en lo humano. OFT es consciente en eso en los versos:

No te contraríes corazón,

está en la vida, como luz elevada nunca me apago.

“No te contraríes corazón” (p. 21)

El poeta nunca se apaga, porque tiene vida inmortal en sus versos y nos inmortalizamos los unos a los otros, universalmente y con la certeza de que los futuros poetas lo harán por nosotros. Prueba de eso está en los versos del poeta dominicano Mateo Morrison, que citamos aquí:

Y nosotros que hemos defendido lo perene del canto

hasta que muchas de nuestras gargantas quedaron silenciadas.

Inventando la inmortalidad estamos, al mismo tiempo, inventando nuestra libertad, aunque creyéndose un dios, el poeta, al contrario de los demás seres humanos, reta y esgrime contra el presente para crear un futuro mejor, en el cual no hay competencia. Y la dulce libertad no le sirve de nada, porque su insatisfacción es para siempre el paso decisivo para un futuro ideal, aunque sea después de la muerte. Es voz corriente de que el poeta es un llorón satisfecho de sacar lágrimas de versos cuando sufre, mientras los demás humanos suelen sacar espumas de rabia. El gran poeta brasileño, el ya inmortalizado Manuel Bandeira, nos ha explicado eso en un pequeño verso de pocas palabras: “Yo hago versos como quien llora”.

Según OFT toda esa sublimación, inmortalidad y universalidad tiene sus límites humanos en la realidad de las noches, cuando el descanso no participa del olvido y la agonía del amor distante y no correspondido provoca el verso rebelde, como en el poema “Me resisto al olvido de tu corazón” en el cual dice:

De ti no me queda más que este corazón

desplazado y expuesto a la vigilia de las noches. Estallando en mil pedazos

me resisto a la amargura del olvido. (p. 12)

La imaginación puede siempre posponer el olvido y puede traer al presente la persona amada para que el poeta tome pose de ella como un juguete necesario para su inspiración. Por eso se hace tan importante el saber imaginar y, más que todo, el saber poseer lo que se desea. Otro escritor colombiano ya lo había prescrito: “Tarde o temprano, la realidad termina por darle la razón a la imaginación” (Gabriel García Márquez)

Nota

1.- Flórez Támara, Oscar: SECRETA AGONÍA. Sincelejo, Colombia: Salgado Edición. Abril 2013.

 

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