Libertad García Montilla

El Movimiento Anarquista siempre ha sido, y es, un Movimiento en constante búsqueda de caminos para buscar la forma de construir una sociedad más justa e igualitaria para tod@s los seres que habitan este planeta, que nos acoge como una especie más y no como el centro de todo. Y estos caminos, en este momento, convergen todos en uno, que no es otro que el de parar, a la voz de ya, esta situación en la que nos encontramos inmersos o el planeta y la vida como la conocemos desaparece.

Este sentimiento de que la especie humana, cacareado a lo largo de la Historia por la mayoría de las religiones y por l@s poderos@s capitalistas y sus servidores desde el Estado, es el centro principal de todo el Planeta nos ha llevado a la desgraciada situación en la que en la actualidad nos encontramos.

Desde la Revolución Industrial el mundo camina por unos derroteros en los que lo único que importa son los beneficios y el poder, cada vez más absoluto, de aquell@s que controlan las economías mundiales. Ello ha comportado que, año tras año, la situación de degradación del planeta y, como su consecuencia, el de las especies que lo habitan, entre ellas, no lo olvidemos, la humana, haya llegado a una situación límite tal que la propia supervivencia esté cuestionada en un futuro muy próximo. Hasta este punto de inconciencia e imbecilidad ha llegado la especie humana, que no solo ha sido capaz de acabar con miles y miles de especies y de hábitats naturales, sino que es la única especie del planeta capaz de acabar consigo misma. ¿Y todo ello por qué? Por algo tan estúpido como la acumulación de capital, un capital que, sus adoradores, acumulan y acumulan y que no podrán gastar nunca, por el exceso, y porque la vida, a pesar de todo, es corta, y, por tanto, dejarán aquí una vez que mueran.

Pero la imbecilidad humana tiene dos vertientes. Una, la de los acumuladores y adoradores del capital, que son una ínfima parte de la humanidad, y que disfrutan absolutamente de todo lo que quieren. Y dos, la de l@s que prácticamente no tienen nada, que somos la mayoría de la humanidad, el pueblo y l@s trabajadoras/es, y que sufren las tropelías de toda índole de esa ínfima parte. Aquí hemos de añadir que no es extraña la forma de funcionar de l@s primer@s, pues con tal de acumular riqueza y placeres no dudan en hacer lo que haga falta, incluida la muerte de los pueblos, con tal de mantener sus privilegios. El problema viene cuando hablamos de l@s segundos, de l@s que padecen la eterna miseria. Y aquí voy a echar mano de las interrogaciones, que son las que, con espíritu crítico, exigen respuestas, y éstas van dirigidas a l@s que deberían despertar de una vez y dar las respuestas adecuadas porque el tiempo no se para y cada vez disponemos menos del mismo para dar la vuelta a esta situación que a nivel planetario se nos echa encima por momentos. ¿Cuándo vamos a dar la espalda a las religiones que desde siempre han predicado la sumisión al Poder y al Dinero? ¿Cuándo vamos a asumir que todo lo que consumimos lo hacemos nosotr@s, l@s trabajadoras/es, y que, por tanto, al igual que l@s ric@s, que son parásitos sociales, tenemos todo el derecho a su disfrute? ¿Cuándo vamos a darnos cuenta de que votando a vividoras/es, cada cuatro años, no se van a solucionar los problemas que como Sociedad tenemos? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que el Estado, con todos sus medios coercitivos (ejércitos, policías, leyes, jueces y tribunales) sólo es el garante de los privilegios de tod@s aquell@s, los menos, que viven a costa de los más y que, para ello, no se detendrán ante nada? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que los privilegios que disfrutamos l@s pobres de una parte del mundo lo son a costa de la miseria de los pobres de otras partes de éste? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que seguimos trayendo hij@s a un mundo que cada vez tiene, climáticamente hablando, menos futuro? ¿Cuándo vamos a pararnos a reflexionar sobre esta Sociedad de Consumo y darnos cuenta de que es insostenible porque los recursos del planeta son finitos? ¿Cuándo vamos a reaccionar, de una puñetera vez, contra todo y tod@s l@s que, con su afán de lucro, no respetan ni hábitats ni seres vivos, incluidos los humanos? Y yo me sigo haciendo esta reflexión, que ya en mí es casi tan vieja como yo, ¿Cómo es posible que seamos tan crédulos y, a la vez, tan tont@s de dejarnos manejar por aquell@s que sólo buscan su propio beneficio a costa de nuestra “esclavitud” y miseria? ¿Cómo es posible que sigamos, en el siglo XXI, dejándonos engañar y manipular por l@s profesionales de hacer creíble lo increíble, es decir, l@s polític@s profesionales, cuando lo único que buscan es vivir, y bien que viven, a costa del pueblo? ¿Cuándo vamos a despertar, de una vez, y darnos cuenta de que la fuerza no la tienen ell@s, que son una pequeña minoría de parásitos, y que sin l@s trabajadoras/es sólo tendrían para comer sus billetes? ¿Cuándo vamos a asumir que la fuerza la tenemos nosotros, por ser la inmensa mayoría, y porque además somos el motor y la fuerza constructiva de la sociedad?

Sólo hay una propuesta válida que hacer para el futuro de los que ya estamos aquí, y que sirva para dejar un mundo en el que las generaciones futuras puedan seguir desarrollándose. Para ello sólo nos queda un camino, que es el de una toma revolucionaria de conciencia, y no he dicho, expresamente, de conciencia revolucionaria para que no se me argumente que claro, siendo anarquista barro para casa. Digo toma revolucionaria de conciencia porque hay que dar un giro radical a la forma de ver y vivir en el Planeta. L@s Ciudadan@s del mundo tenemos que tomar las calles, que a pesar del Poder y sus jueces son, y serán, nuestras mientras nosotr@s lo decidamos, y enfrentarnos, de la forma que sea, contra tod@s aquell@s que trabajan cada día para destruirlo todo para acumular más y más Capital, nos va la Vida y el Futuro del Planeta en ello. Tenemos el deber moral con las futuras generaciones, que serán nuestr@s hij@s  y nietos, etc., de dejarles un planeta vivo y un mundo mejor que el que tenemos. Si no lo hacemos, sólo dejaremos el legado de ser una sociedad de borreg@s adoctrinados, manejados y manipulados, que fueron incapaces, siendo el noventa y pico por ciento del cuerpo social, de parar los pies y las ansias de acumulación de capital a esa pequeña parte de la humanidad convertida en lo más sucio, podrido y purulento de la Sociedad.

LA CALLE, LA PROTESTA Y LA LUCHA diaria han de ser el MOTOR DEL CAMBIO SOCIAL que el Planeta Tierra y nuestra dignidad nos exigen.

De nosotr@s dependerá nuestro futuro y el futuro de la Tierra. No desaprovechemos la ocasión y el tiempo para revertir esta situación que, a pasos agigantados, se nos viene encima y que, si no lo hacemos, nos aplastará. El Planeta Tierra no tendrá ningún problema si desaparecemos todas las especies vivas del mismo. Seguirá adelante y seguirá evolucionando. La historia de este está llena de cataclismos, desaparecieron unas especies y surgieron otras, y así una y otra vez. Los seres humanos ni hemos sido, ni somos, ni seremos el centro de nada en este planeta. Creernos lo contrario ha sido y es lo que nos ha conducido a la situación en la que nos encontramos.

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