Rafael Sánchez García

Para empezar, baste decir que para mí no hay ningún Estado que merezca la pena defender, por representar éste la legitimación de la violencia, el expolio, el recorte de muchas libertades y la defensa de los intereses de lxs más poderosxs en detrimento de todxs lxs demás.
Y una vez hecha la aclaración anterior, las siguientes líneas no deben ser interpretadas como defensa, que también en tanto que se les juzga por cosas que no han hecho, de los miembros del gobierno de la Generalitat que están siendo juzgados en el Tribunal Supremo por los delitos de Rebelión, Sedición y Malversación. El objeto de estas líneas es el de analizar, los hechos acaecidos en Cataluña en septiembre-octubre de 2017 y el desarrollo del juicio sobre esos hechos.
Como ciudadano de Cataluña he de decir que los días 20 de septiembre y 1 de octubre del año 2017 no hubo más violencia que la que ejercieron los cuerpos represivos al servicio del Estado. Lxs ciudadanxs de Cataluña estaban, el 20 de septiembre, concentrados en los alrededores de la Consejería de Economía de forma pacífica mientras hacían los registros en dicha sede. La prueba de ello es que el ayuntamiento de Barcelona manifestó que no se produjo ningún daño ni en el mobiliario urbano. En ese día la guardia civil dejó dos vehículos con armas largas en la calle y a la vista de todxs con no sabemos qué intenciones, porque ésta no es una forma normal de funcionamiento de ese cuerpo. Personalmente creo que esas armas lo más seguro es que estaban sin munición y como señuelo para que fuesen cogidas y actuar de forma
que ya nos podemos imaginar como habría sido, pero es una suposición que no es nada descartable visto cómo se actúa desde las cloacas del Estado español. El único problema remarcable de ese día es el deterioro de esos dos vehículos de la guardia civil dejados en la calle, los cuales fueron utilizados por periodistas, para hacer fotos y grabar y, por la noche, por los presidentes de la ANC y de Omnium Cultural para pedir a lxs concentradxs que marcharan a casa. Esa acción les está costando ser juzgados por Rebelión, algo inaudito para cualquier mente medianamente pensante. Pues la Rebelión
necesita militares, armas y violencia. Cosa esta que, en ningún momento, sucedió el día 20 de septiembre.


Analizando el 1 de octubre, día de celebración del Referéndum, también hay que manifestar que la violencia real sólo fue ejercida por las fuerzas represivas enviadas por el gobierno del Partido Popular contra ciudadanxs que, pacíficamente, hacían cola para poder votar. Las democracias burguesas llevan vendiendo, a quienes quieren creérselo, que son la mayoría de los pueblos, que la esencia de ésta radica en la voluntad popular. Y “con la Iglesia hemos tomado Sancho”, que dijo don Quijote. Cuando lxs ciudadanxs de Cataluña deciden que quieren votar para decidir su futuro, y obligan a lxs políticxs a tomar cartas en el asunto y convocar dicho Referéndum, aquí se acabó la democracia, porque una cosa es lo que se le cuenta al pueblo para que se crea la gran mentira que ésta es y otra, muy diferente, es que el pueblo quiera ser protagonista y testigo de sus decisiones. Y aquí es donde radica, y estoy totalmente convencido, el gran problema del Referéndum: En el hecho de la autoorganización popular, que hizo que se celebrara el mismo, que hubiera las urnas, las papeletas y la resistencia pacífica en defensa de aquello que lxs ciudadanxs tenían interiorizado como un derecho
fundamental.
Lo que más les ha dolido a lsx jefes del patrioterismo barato español, y a sus fuerzas represivas, ha sido el ridículo que un pueblo organizado les ha infringido, ya que ni sus policías, ni sus servicios secretos fueron capaces de encontrar el material
para el Referéndum que, en infinidad de casos, tuvieron en sus propias narices dentro de los colegios electorales o en coches delante de los mismos. Y como no pueden acusar a todo un pueblo lo han hecho contra personas concretas de organizaciones sociales o algunxs miembros del gobierno de la Generalitat de Cataluña por, en este caso concreto, haber trabajado en la puesta en práctica de lo que el pueblo les demandaba, cosa que no tuvieron más remedio que hacer para no perder la clientela en las futuras elecciones.
España, desde la fatídica época de los Reyes Católicos, está manejada, saqueada y gobernada por unas cuantas familias, que, gobierne quien gobierne, manejan los hilos de la gran economía, del poder judicial y militar y de las Cloacas del Estado para abortar, a sangre y fuego si es necesario como ha hecho en otras épocas, todo aquello que ponga en entredicho a SU España (que es su cortijo), que no es la de lxs ciudadanxs, aunque le hagan creer a tantx ignorante e ingenux que también es suya y salga a colgar banderitas y a jalear a las fuerzas represivas del Estado y el Capital contra otras gentes del pueblo.
Antes de entrar a analizar el desarrollo del juicio-farsa que se celebra en el Supremo, si quisiera remarcar que el resto de España ha perdido una única oportunidad que ha tenido para acabar con el llamado Régimen del 78, es decir, con la
continuación de la dictadura, ahora con visos de democracia, que el dictador asesino Franco dejó atado y bien atado para después de su muerte. Esta partitocracia monárquica, por obra y gracia del dictador asesino Franco, lleva cuarenta años
viviendo del cuento y bajo ningún concepto quiere que su chollo se ponga en entredicho. En este país hemos de aguantarlo todo: a un rey, impuesto por el dictador, que nadie ha elegido hablando de democracia al pueblo, y a unxs políticxs ladrones
y prevaricadores hablando de democracia y honradez y trabajando y legislando la inmensa mayoría de las veces para salvaguardar los intereses de lxs poderosxs.

Y llegamos, hoy, a la celebración contra todxs lxs encausadxs, por los hechos anteriormente descritos, en el Tribunal Supremo, con sede en Madrid.

Estoy alucinando porque estoy viendo que a los únicos que se sigue acusando de Rebelión es a los representantes de Omnium Cultural y de la ANC. Contra lxs políticxs se va más por el camino de la malversación y la desobediencia al orden constitucional.
Cómo acabará y que penas impondrán se verá al final del juicio, pero la opinión general de la calle es que las sentencias están dictadas de antemano por haber tocado la “sagrada unidad de su patria”, que no es la de la inmensa mayoría de
lxs ciudadanxs. Lo que más me está llamando la atención es que algunos testigos acusadores de la fiscalía mienten más que hablan o tienen unas amnesias sospechosas o simplemente no tuvieron nada que ver. Veamos:
Primeramente, hemos visto como lxs fiscalxs cuando interrogaban a los acusados les hacían preguntas cuestionando los derechos fundamentales de manifestación, libertad de expresión, derecho a la convocatoria espontánea de  manifestaciones, la pertenencia a organizaciones, etc.
Mariano Rajoy, que parece ser que pasaba por allí, no sabe nada y se descarga en la vicepresidenta Saenz de Sanatamaría, que es quien le informaba. Soraya Saenz de Santamaría, jefa del CNI también, tampoco sabe nada y se descarga en el ministro del interior, jefe de la policía y la guardia civil, Zoido, que tampoco sabe nada ni se enteró de
nada, es decir, que cobraba por no hacer nada, y se descarga en el secretario de Estado, Nieto. Este, a su vez, se descarga en el coordinador Pérez de los Cobos, y así sucesivamente. Menudo gobierno de inútiles que no se enteraban de nada ni nada sabían. Esto es España, y éstos inútiles lxs que dirigen y perturban nuestra vida y nuestras libertades.
Pero lo que más me llama la atención es que el juez que preside la Sala está, para mí y muchos, en entredicho después del mensaje que envió un miembro del Partido Popular indicando que estaba de su parte. El coordinador de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado central, Pérez de los Cobos, incidiendo en la rebelión, y resulta que se puso la “camisa azul” cuando el golpe de Estado del 23 F. El comisario jeje de la policía, Sebastián Trapote, incidiendo en la Rebelión, asesinó a un trabajador (el mecánico José Luis Herreros) en Badalona, en 1974 (todavía en la dictadura), disparándole
por la espalda mientras le estaban poniendo las esposas. Vivir para ver. Gente que tiene tanto que callar y esconder acusando a gente por delitos que no se han cometido. Y ya el colmo es la declaración de Enric Millo (delegado del gobierno
del Partido Popular en Cataluña el 1 de octubre) que para justificar la violencia y la acusación de Rebelión dice que un manifestante tiró una botella de “Fairy” para que lxs policías resbalaran, con lo que ha convertido el lavavajillas en una “peligrosa  arma” contra los cuerpos represivos del Estado español.
Estamos viendo como desde el tribunal se están permitiendo cosas a lxs acusadorxs que no se permiten a las defensas. Estamos asistiendo a que las defensas no se les han admitido pruebas presentadas. Se permite a la acusación que se pregunte si el testigo tal pertenece a la organización tal y no permite a las defensas lo mismo. Asistimos a que el tribunal recuerde a algún testigx que sus respuestas pueden, tras comprobaciones con otras pruebas presentadas, incurrir en delito por no decir la verdad, y hemos visto como el excomisario Sebastián Trapote miente descaradamente cuando dijo que nunca había sido juzgado, sabiendo el tribunal, por los años que levan ejerciendo, que fue juzgado por el asesinato cometido en Badalona. Es decir, que, aunque el presidente del tribunal mantiene exquisitamente las formas para que el tribunal de Estrasburgo no le pille por ahí, vemos que hay cositas por las que se le ve el plumero.
Una cosa muy importante de este juicio es que no se están enseñando los videos de lo que realmente ocurrió el 1 de octubre, no sea que, como se está televisando, en el resto de España lo vean y no puedan seguir manipulando al resto de españolxs  con el tema de que la violencia la empleó el pueblo catalán y no los “pobrecitxs” policías y guardias civiles. Las imágenes hablan por sí mismas y no hay que ser unas lumbreras para ver que quien empleó la fuerza fueron lxs que iban armados hasta los dientes contra personas (ancianxs y niñxs incluidos) que pacíficamente hacían cola para ejercer la democracia que tanto les venden.
El juicio contra el “Procés” va para largo, han de hacer la pantomima. No sabemos cual será, realmente, el final ni las condenas. Pero lo que realmente se está juzgando es el derecho a la libertad, tanto individual como colectiva. Las gentes e
instituciones españolas del Estado y del Capital, el núcleo duro del Régimen del 78, en el que está muy incluido el Partido Socialista Obrero Español, no permitirán que el pueblo se salte sus leyes y sus privilegios y harán todo lo que puedan, y más, para cortar de raíz las ansias, que cualquier parte del pueblo español tenga, por ejercer su libertad de decidir
(ya dijo Alfredo Pérez Rubalcaba, exministro socialista, que “España pagará el precio que tenga que pagar”) sobre aquello que considere necesario.

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