Manel de Sucre i Cortiella

Hablar de la muerte de una persona, con el recuerdo entre manos, de una muerte violenta, sobre todo cuando esta historia de Juan Andrés, de alguna manera y por intereses de clase y corporativistas, se cerró en falso, cuando esto pasa, siempre, hay que recordar aquella frase “De hoy se siempre Todavía” de García Calvo que, en definitiva, entiendo qué quiere decir, en este caso, que es una herida abierta que nunca cicatriza y en cualquier momento vuelve a estar sobre la mesa; tenemos un claro ejemplo con “El Proceso y la Transición española”, que nunca acabaron de cicatrizar, pues bien, los hechos de la calle Aurora, de octubre de 2013, están aquí, siempre presentes, con un mal zurcido.
Este libro, que fue presentado el pasado 6 de octubre, recoge, en pocas páginas, una serie de reflexiones que no nos dejan en absoluto indiferentes, con pocos capítulos pero bastante clarificadores, que nos acercan a todas las realidades y no sólo en el momento punible de la violencia policial de aquel día de octubre de 2013, que tan bien quedan reflejadas dentro del libro, con pinceladas rápidas pero claras y convincentes tanto de los hechos como del proceso que llevó a varios mozos de escuadra al banquillo y que solamente un pacto del sistema corporativista, sin apenas pagar peaje por sus intervenciones de aquella oscura noche de octubre de 2013. Así encontramos en un momento determinado del libro, los autores acuden a Foucault, que sitúa perfectamente “la ley, según Michel Foucault, no está al servicio de marcar los dominios de la legalidad, sino la de administrar el ilegalismo”. Es decir, poco más o menos de que quien tiene el poder, legitima la violencia.
Quién fue Juan Andrés Benítez, es otro de los apartados del libro, que nos aproxima a su figura, sus costumbres, sus amores y pasiones por la vida, nada fácil y el cómo llega a Barcelona tras su Andalucía natal y la capital inglesa, en donde también pasará unos cuantos años, los trabajos, sus formas de vida, sus lecturas, su compromiso con los grupos sociales y personas del movimiento del LGTB.


Otro de los momentos que queda y vislumbra esta nueva situación, que de alguna manera cambia y altera la vida cotidiana en la calle Aurora, es la repulsa del mismo vecindario, que se da cuenta que todos ellos son personas vulnerables, siempre que vivan en barrios como el Raval los cuerpos de seguridad y los especuladores tratan como miembros de segunda categoría, con los adjetivos de ratas, y bichos, a los residentes del Raval.
Así, ante la rabia contenida de un barrio, unos años más tarde de la muerte de Juan Andrés se okupa un solar que hacía más de 6 años estaba abandonado en la esquina Aurora / Riereta, y después de la limpieza del lugar comienza un proyecto que por el momento fluye como el agua de un río que está por ver dónde desembocará, pero que puede encontrar dentro del libro, sus primero pasos, la partida de nacimiento que siempre es un acontecimiento.
Pero el pequeño librito va mucho más allá y analiza sin pasiones, pero con una agudeza exquisita y cuidada, en su tercer capítulo, que lleva por título “Estado de Violencia”, en donde uno puede entender cuál es la realidad de aquellos hijos de su madre, que pueden llegar a ser formados como policías, y todas las convicciones de salvadores del orden y la patria que llegan a asumir, con la fe ciega a los mandos. Bien, esto es sólo un ejemplo que nos facilita la lectura y el entendimiento de las diferentes necesidades del Estado y Nuestras, de la gente de la calle, que difícilmente confluyen en algún momento, no hay cruce de caminos.
Y para terminar repasa historias de represión tanto localizadas en el Raval como en otros lugares.
“Violencia y muerte de Juan Andrés Benítez” siempre recomendable tanto para seguir la colección de Historias del Raval, como por sí misma, con un precio de crisis perpetua, muy asequible a las economías del pueblo, de 3 euros

salud

*col·lecció històries del Raval nº 8, 2018, 95pàg.

 

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