Libertad García Montilla

 

España está demostrando ser un país en el que la imbecilidad, la ignorancia, la sumisión y el pasotismo cotizan, cada día más, al alza en la Bolsa. Y esto es algo que puede verlo cualquiera que se pare a pensar y analizar esta sociedad que nos rodea.
España sufrió un golpe de Estado militar contra la República en 1936, con la ayuda y el consentimiento de la Iglesia Católica, que costó un millón de muertos, quinientos mil exiliados y posteriormente casi cuarenta años de dictadura clerical fascista, la cual produjo más de cien mil penas de muerte y cientos de fosas, con miles de muertos, en las cunetas de las carreteras. Pero muerto el dictador en la cama, a pesar de los casi cincuenta atentados que se le hicieron, llegamos a lo que se ha dado en llamar, desde entonces, La Transición, que según nos vienen contando sus adalides fue modélica, de la Dictadura a la Democracia. Y es a partir de este momento donde el pueblo español comienza la penosa andadura de haberse ido tragando, sin digerir ni analizar, toda la cantidad de mentiras y medias verdades que los medios de comunicación, los partidos políticos, los sindicatos vendidos al Sistema y las patronales nos han ido dando como si fueran píldoras.
La primera gran mentira fue decir que España pasó de una dictadura a una democracia. En realidad, España pasó a ser una monarquía constitucional por orden expresa del dictador asesino Francisco Franco, el cual dijo que lo dejaba todo “atado y bien atado”; y no se equivocaba, todavía siguen teniendo las riendas, de los principales poderes, sus herederos y los comparsas que los acompañaron en la “modélica” Transición olvidándose de sus miles de compañeros/as asesinadas/os y exiliadas/os.
La segunda gran mentira es lo de la “democrática” Constitución Española, redactada por sensibilidades políticas varias y aprobada por el pueblo español en un Referéndum en 1978. Menudo fiasco de Constitución. Que de todas/os es sabido que se redactó con pistolas encima de la mesa y los sables en alto del ejército fascista de la dictadura (unos militares y policías que pasaron, de la noche a la mañana, a ser los garantes de dicha “democracia” y libertades sin rendir responsabilidades por los crímenes cometidos). Una Constitución defendida hasta el ridículo hasta por quienes, en un principio, se opusieron a ella, quizá por demasiado “democrática” para sus pensamientos franquistas (entre estos estaba este “pro-hombre del constitucionalismo actual, y parece que referencia y padre de ese trío derechizante, PP, Ciudadanos y VOX, José María Aznar). Nos llevan diciendo cuarenta años que la Constitución nos trajo la “democracia”, pero esta no vino acompañada por las responsabilidades que se tenían que haber pedido por los cuarenta años de dictadura y todas las barbaridades que esta cometió contra sus ciudadanos. Se hizo borrón y cuenta nueva y las/os que ayer eran los/as asesinas/os, al día siguiente pasaron a ser los garantes de esa nueva “democracia” y las libertades que conllevaba. Aquí no había pasado nada. Y el pueblo español se tragó la píldora que le ofrecían sin abrir la boca.
También, esa monarquía impuesta por Franco, garante de esa Constitución y la convivencia entre los/as españolas/es, se ha pasado los cuarenta años viviendo del cuento y acumulando una fortuna de miles y miles de millones gracias a las comisiones recibidas. Pero eso sí, quienes viven del cuento, cuando llega la navidad nos lanza el discursito de los comprensibles que son con las penurias del pueblo. Pero una vez acabado el discursito de la bondad y la comprensión, apaga y vámonos y a seguir chupando del bote.
Es a partir de estas dos grandes mentiras que, poco a poco, en los últimos cuarenta años, se ha ido formando una costra de estupidez e ignorancia que ha hecho de gran parte del pueblo español un gran rebaño sometido a los designios de toda la casta que ocupa los diferentes poderes.
En los últimos cuarenta años de engañodemocracia hemos visto como los/as políticos se han ido plegando, cada vez más y de forma escandalosa, a los designios del poder económico, los cuales son los amos y señores de España, esa España por la que la gente dice y hace tantísimas imbecilidades, esa España que es de cuatro y cuarenta y siete millones padecemos todas las barbaridades que éstos hacen, eso sí, con el concurso de sus títeres, sean de izquierdas o de derechas, en los puestos de dirección en el gobierno.
El pueblo español se ha ido tragando muchas píldoras y aceptando con resignación y silencio todo lo que desde el Estado y el poder económico se ha venido haciendo contra el mismo. José María Aznar nos metió en una guerra que trajo consigo los atentados del 11 de marzo de 2004. Y no pasó nada. A José María Aznar y al Partido Popular (PP) no se le pidieron responsabilidades. El Partido Popular es el partido más corrupto, algún juez lo ha calificado como organización para delinquir, en los últimos cuarenta años. Y aquí no ha pasado nada y no se le ha hecho desaparecer del mapa político, al contrario, que contra más ha robado, más le ha votado la gente; esto nos da una idea de la mentalidad de todos/as aquellas/os que les votan. A renglón seguido le sigue en corrupción el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que junto al PP es el tándem que forma el bipartidismo habido en lo que se llama el Régimen del 78. Pues bien, el PP y el PSOE, esos grandes defensores de la intocable Constitución, se pusieron de acuerdo un mes de agosto, cuando las/os españolitos/as estaba tostándose al sol en las playas, después de estallar la crisis económica mundial de 2008, para cambiar algún artículo de la misma y añadir que antes que a los ciudadanos/as había que rescatar a los Bancos, que habían sido, en definitiva, los responsables, por su irresponsabilidad a la hora de hacer beneficios, de dicha crisis. En otros países, como Islandia, muchos banqueros fueron a la cárcel y los/as ciudadanas/os no pagaron dichas deudas. Aquí, en el solar patrio, a los banqueros no solo les salió gratis su culpa en la crisis, sino que encima se les rescataron los bancos con casi cien mil millones de euros, que en principio nos dijeron que no lo pagaríamos l0s/as ciudadanas/os pero que en la práctica lo hemos hecho. Y mientras tantos las/os ciudadanos/as fueron perdiendo sus trabajos, sus casas, muchos de ellas/os acabaron suicidándose y aquí no ha pasado nada. Nadie ha sido responsable de nada. Y el pueblo, una vez más, a tragarse la píldora en silencio y a seguir poniendo en el poder a los sátrapas y vividores que sólo sirven para hacer la vida imposible al pueblo.
En muchas de las iniquidades cometidas por el Estado contra el pueblo español ha tenido siempre éste la ayuda de los altos cargos de la magistratura, la cual ha actuado como parte a la hora de dictar muchas sentencias.
Después de todo este corto repaso a los últimos cuarenta años henos aquí y ahora, a comienzos del año 2019. Hoy, el pueblo español sigue tan callado y sumiso, sino más, como en los últimos cuarenta años. Pasa de sentencias judiciales que son escandalosas socialmente, sigue pasando ante leyes laborales que siguen recortando derechos; sigue pasando por los recortes que se siguen haciendo en Sanidad, educación, infraestructuras, en las dotaciones económicas para las leyes de igualdad, de memoria histórica, etc., etc. Y lo peor no es que siga callado, es que su voz comienza a oírse sin estridencia, silenciosamente, como ha ocurrido en las últimas elecciones andaluza, donde un partido de extrema derecha como VOX, verdadero representante de ese nuevo fascismo, lo de nuevo es un decir, que ha obtenido casi quinientos mil votos del pueblo, y cuyas propuestas nos retrotraen a la época más negra del franquismo, del cual son verdaderos/as admiradores; pero eso sí, se presentan con un lenguaje más moderno, democrático y respetuoso de la libertad. Pero no nos engañemos, su lenguaje es tétrico por lo que representa y puede llegar a ser. Esta situación, que ha empezado en Andalucía, puede llegar a ser peligrosa para la libertad individual y colectiva del pueblo español si éste sigue olvidándose de lo que ha supuesto, y supone, el FASCISMO, que es responsable de un millón y pico de muertos entre la guerra civil de 1936-39 y los cuarenta años de dictaduras, pero es que, además es el responsable de decenas de millones de muertos en la segunda guerra mundial y las dictaduras del siglo XX.
El peligro no es el FASCISMO en sí como ideología, que lo es, sino que los pueblos, como masas electorales, se dejen la memoria en casa cuando de ir a votar a sus verdugos se trata. Si el pueblo le da su apoyo, quiere decir, lo tengo muy claro, que ese pueblo será, y es, responsable de lo que el FASCISMO haga.
En Europa son muchos los países en los que la extrema derecha está gobernando o tiene amplias mayorías en la oposición. En EE.UU. tres cuartos de lo mismo y, recientemente, en Brasil ha accedido al poder un individuo como Bolsonaro, racista, machista, xenófobo, negacionista del cambio climático y buen perro de presa al servicio de sus amos los poderosos, vamos como todas/os los/as fascistas. La memoria colectiva de los pueblos está adquiriendo un Alzheimer profundo, por momentos, que puede tener funestas consecuencias para toda la Humanidad si ésta persiste en seguir por la senda de dar su poder de decisión a individuos y organizaciones que son perniciosas para la libertad.

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