Rafael Sánchez García

Dice de la memoria, la Real Academia de la Lengua Española, que “es recuerdo que se hace o aviso que se da de una cosa pasada”. Cosa cierta. Pero vamos a poner su definición un poco más cerca de los intereses humanos, en su memoria colectiva, y vamos a definirla como “la capacidad que deben tener los pueblos para no olvidar los hechos ocurridos y perpetrados en el pasado contra ellos mismos”.

Y una vez hecha la aclaración vamos con el tema que nos ocupa en este artículo, que no es otro que el de la Memoria Histórica, que vuelve a estar tan de moda en estos momentos en que se ha aprobado el traslado de la momia del Pardo, Francisco Franco, para más señas militar, asesino, golpista contra el gobierno legal de la República, al que había jurado lealtad, y fascista. El tema de la Memoria Histórica en España ha sido un tema recurrente, a temporadas, de la izquierda política, perdedora ante el fascismo clérigo militar español de la guerra de 1936-39, con los que luego pactó la mal llamada Transición, que no fue otra cosa que la transición del franquismo al post franquismo monárquico que Franco dejó en herencia. Y digo que ha sido un tema recurrente a temporadas porque se ha hablado de él, institucionalmente, sólo cuando ha gobernado el PSOE, aunque nunca se había atrevido a ir tan lejos (con la timidez que le caracteriza) como ahora.

A los hereder@s del dictador católico asesino nunca se les oyó tanto como ahora, indudablemente porque hasta ahora no se le había tocado a su asesino ídolo, cosa que está produciendo respuestas, con respecto al dictador y su dictadura de 40 años, de lo más variado y variopinto, algunas rayando la paranoia y el enaltecimiento de un período negro y sin libertad, de ninguna clase, para el pueblo español. Como ejemplo vamos a tomar una opinión al azar, nada menos que la del mediático periodista, que sale hasta en la sopa y ya aburre hasta l@s muert@s de un cementerio, Francisco Marhuenda, director del periódico La Razón, el cual, con toda la desfachatez que le caracteriza y en una televisión privada, dijo,: “Soy profesor de historia de las instituciones y me parece delirante cuando se dice ‘Franco era un dictador fascista’…¿Se puede ser más ignorante? Franco era un militar católico que organizó un régimen totalitario, y ¡ya esta!.

Y ante la respuesta “inteligente” del señor Marhuenda yo digo: ¿Acaso el hecho de ser profesor de historia de las instituciones le da visos de credibilidad a lo que dice? Más bien al contrario, porque para llamar fascista al régimen de Franco se tiene que tener presente el contexto histórico del alzamiento propiciado por la Iglesia Católica Española y parte del ejercito en 1936, que no era otro que el de los fascismos italiano y alemán, que fueron los que le dieron soporte moral y logístico durante toda la guerra, y con los cuales colaboró en todo lo que pudo. Así que no nos venga con monsergas y títulos universitarios el señor Marhuenda porque, como dice el refrán “aunque al perro lo vistas de seda, perro se queda”. Además, al pueblo, al sufrido pueblo siempre, le da igual como se llame a la dictadura que lo asesina y le pisotea la libertad, porque lo único que de verdad le importa es que es pisoteado, exiliado y asesinado. Y para llegar a esta conclusión no hay que tener ni título ni honores, sólo ser consciente de la verdad y de la dignidad que nunca se debe vender ni perder, porque si no, como humanos, nos convertimos en una auténtica caricatura del término. Y eso es lo que les pasa a tod@s aquell@s, que, por ignorancia, malicia o intereses, se niegan a llamar al pan, pan, y al vino, vino.

Con la retirada de los restos de Franco del Valle de los Caídos estamos asistiendo, y viendo, como el franquismo caló en la mente de tanta gente, que, como cabras berreando, inundan calles y platós televisivos a ver quien la dice más gorda, menos inteligente y más alejada de la verdad.

Si en España hubiese habido, de verdad, una Transición de la dictadura a lo que ell@s llaman democracia, los restos de Franco ya se habrían tirado a la basura en aquel momento y se les habría hecho pagar a l@s asesin@s, y sus fieles y sanguinari@s, sus culpas. Pero no, l@s polític@s perdedores de la guerra prefirieron agachar las orejas en vez de plantar cara con el pueblo.

Parece, para much@s, que el tema de la Memoria Histórica es algo nuevo y que han descubierto recientemente, y sobre este tema el Movimiento Libertario llevamos, sin dejar de hablarlo, desde el comienzo de la “Transición”, y hoy parece que encima nos quieren dar lecciones sobre su descubrimiento. Pero, además, a nosotr@s no solo nos preocupa el desenterrar a l@s muertos, que también, sino explicar a las generaciones futuras lo más importante de es@s muert@s, que no es otra cosa que el por qué fueron asesinad@s. Eso es realmente lo más importante, que lo fueron porque tenían ideologías concretas y la Iglesia, el Poder económico y los militares se confabularon para dar el golpe de estado a la República y que produjo un millón de muertos, un exilio de 500.000 personas, y convertir a España, durante casi 40 años, en un Campo de Concentración, y a veces de exterminio, para el resto de ciudadan@s. Esta es la verdadera cara de lo que denominamos La Memoria Histórica, todo lo demás es darle vueltas al envoltorio para no llegar nun
ca al caramelo. Así que déjense ya de monsergas l@s historiadoras/es y vividoras/es del tema y empiecen a hablar del tema del por qué sucedió aquello que llevó a tant@s seres humanos a las cunetas.

La exhumación del general asesino ha hecho quitarse la careta a sus socios en el golpe de estado y su apoyo incondicional durante la dictadura, la Iglesia Católica, que ante ello ha dicho que Franco tiene que ser enterrado cristianamente. Como siempre la Iglesia acogiendo siempre a sus cristianos genocidas: sobran las palabras ante los hechos.

Pero hablar de la memoria histórica son muchas cosas más aparte de los asesinatos. El enriquecimiento del dictador y su familia, el de las empresas que lo hicieron a costa de los favores del régimen y el empleo de pres@s republican@s, de l@s colaboradores del régimen, el de la propia Iglesia Católica, y los títulos nobiliarios que les ha dado a la familia Franco, etc. Todo esto forma parte, también, de la memoria histórica y aquí no se entrará a discutir estos temas. También forma parte de la memoria histórica la herencia de una monarquía que el dictador nos dejó a su muerte, con una transición también heredada e impuesta por la dictadura y una constitución redactada bajo el peso de los sables y las pistolas del ejército franquista, que pasó a ser, paradojas de la vida, el fiel garante, junto a las policías del régimen, de la nueva “democracia” heredada de una dictadura asesina.

Memoria histórica, también, es hablar de la república española (gobierno legal de entonces), aquella contra la cual se levantaron militares, curas y capitalistas. Y hablar sobre este tema es preguntarse por qué no se consulta a l@s ciudadan@s si están de acuerdo con la monarquía impuesta por el dictador o quieren volver a la forma republicana anterior al golpe de estado. Esto sería lo normal visto desde el punto de vista de lo que nos venden como su democracia, pero ni siquiera para eso son demócratas bajo su punto de vista.

Memoria histórica, también, es hablar de la devolución total de los documentos y patrimonios robados a los ciudadan@s y organizaciones que pasaron a la clandestinidad tras la victoria de los golpistas y la imposición de la dictadura.

Como vamos viendo, hablar de La Memoria Histórica es hablar de muchas cosas de las que no se quiere saber absolutamente nada y, por tanto, sólo se van a preocupar de sacar al dictador y enterrarlo cristianamente y, en todo caso, sacar a los muertos de las cunetas, pero todo lo demás relacionado con la dictadura quedará ahí donde está, tras dejarlo el dictador todo atado y bien atado, es decir, en el más absoluto de los olvidos. Después hay quienes se quejan de que en España sigan existiendo las dos Españas

 

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