Hoy siglo vigésimo primero;
globalización: progreso, evolución,
prosperidad…
Pero todo esto requiere energía;
metano, carbón, petróleo,
energía nuclear, solar.
Pero todo esto contamina
la atmósfera.
Ahora bien, existe un manantial
energético desde el principio
de los tiempos, siempre cantado.
Se llama
“ENERGÍA DEL AMOR”,
la única, preciosa,
limpia, gratuita, infinita,
que puede salvar al planeta Tierra
y a la humanidad, sumergidos
por venenos, y puede
abrir sendas suavemente,
luminosas, en cada campo: económico
social, cultural… ¡Basta ya!
Pongámoslo en práctica.
Egisto Salvi

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *