Cambiar algo para que todo siga igual. Prueba de ello es que los grandes empresarios del IBEX 35, después
del muy sorprendente resultado de la Moción de Censura contra el presidente Mariano Rajoy y su resultado
final, ni se han inmutado ni la prima de riesgo ha experimentado subida alguna. Las declaraciones
de la empresaria Ana Patricia Botín, de Entrecanales, Florentino Pérez, de ACS, entre otros significados empresarios,
no han ido en la línea de un enfrentamiento dialéctico contra el cambio político, una vez conocido que el nuevo presidente del Gobierno era el socialista Pedro Sánchez Pérez-Castejón. La derecha financiera, mediática, religiosa y política saben perfectamente que nada importante va a cambiar con la nueva llegada del centro “izquierda” al poder en España. Desde la llegada de la socialdemocracia al poder en nuestro país, con Felipe González, en el mes de noviembre de 1982, y sus vergonzosas claudicaciones frente a los franquistas, la derecha ha comprobado, una y otra vez, que nada va a perturbar sus intereses de todo tipo. Hoy en día, suman votos de parlamentarios y comprueban, con enorme satisfacción, que la derecha es mayoría en el Congreso de los Diputados (PP, C´s, PdCAT y PNV, UPN, Foro por Asturias). Para más regocijo, en el Senado, el PP tiene mayoría absoluta, y puede rechazar cuanta propuesta llegue, a la Cámara Territorial, que no esté
acorde con su ideario político y económico y creencia religiosa. Otra cosa es que las leyes si son rechazadas en el Senado, vuelven al Congreso y ahí son aprobadas de manera definitiva. Por lo tanto, los que han votado contra la moción de censura no pueden impedir que las leyes salgan adelante si los que han estado a favor de la moción se ponen de acuerdo para que sigan adelante.
Antes de hacer diversas valoraciones sobre la situación política creada tras la Moción de Censura, y para que quede constancia de la composición del nuevo gobierno. He aquí la lista completa del mismo: Presidente del Gobierno: Pedro Sánchez Pérez-Castejón (Madrid, 1979); Vicepresidenta y Ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad: Carmen Calvo Poyato (Cabra, Córdoba, 1957); Exteriores: Josep Borrell Fontelles (La Pobla de Segur, 1947); Economía:
Nadia Calviño Santamaría (A Coruña, 1968); Justicia: Dolores Delgado García (Madrid, 1962); Interior: Fernando Grande-Marlaska Gómez (Bilbao, 1962); Fomento: José Luis Ábalos Meco (Torrent, Valencia 1969); Medio Ambiente y Cambio Climático: Teresa Ribera Rodríguez (Madrid, 1969); Ciencia, Innovación y Universidades: Pedro Duque Duque (Madrid, 1963); Política Territorial y Función Pública: Meritxell Batet Lamaña (Bercelona, 1973); Defensa : Margarita Robles
Fernández (León, 1956); Cultura y Deporte: José Guirao Cabrera (Pulpí, Almería, 1959); Hacienda: María Jesús Montero Cuadrado (Sevilla, 1966); Sanidad, Consumo y Bienestar Social: Carmen Montón Giménez (Burjassot, Valencia); Trabajo: Magdalena Valerio Cordero (Torremocha, Cáceres, 1959); Educación, Formación Profesional y Portavoz del Gobierno: Isabel Celaá Diéguez (Bilbao, 1949); Agricultura, Pesca y Alimentación: Luis Planas Puchades (Valencia, 1952); Industria: Reyes Maroto Illera (Medina del Campo, Valladolid, 1973).
Se dice, en estos casos, que hay que darle al nuevo gobierno cien días de gracia, para ver qué rumbo toman sus decisiones y cuáles son los cambios para dar un giro en las políticas llevada a cabo por el anterior Ejecutivo, si estás están en consonancia con lo prometido para llegar al poder. Bueno, aquí hay que recordar que el 2 de mayo de 2019, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) cumplirá 140 años de su fundación clandestina en Madrid, y que nunca ha acometido un cambio social en profundidad, los cambios que han realizado durante los períodos que han estado en el Poder, todos han sido forzados por las circunstancias y bajo el empuje reivindicativo de una mayoría del pueblo, agobiado por unas
condiciones casi infrahumanas, imposibles de soportar. Su actuación ha estado siempre implicada en el mantenimiento
del status quo, es decir, de no enfrentarse de manera abierta y rotunda a la explotación del capitalismo, llegando incluso a pactar con la Dictadura de Primo de Rivera para no crear problemas a la misma. Siempre haciendo política en los  despachos, nunca en las calles, en los tajos.
El partido perdedor en la Moción de censura, el PP, no acepta la derrota y afirma que es en las urnas donde se dilucidan estos asuntos. Con ello ponen en entredicho su cacareada supremacía de la Ley y de la Constitución. Parece mentira que ellos, que tanto saben de constitucionalismo a la carta, se olviden que el artículo 113 de la “Carta Magna” recoge que se puede presentar una Moción de censura cumpliendo los requisitos que marca dicho artículo. Si es verdad que el Partido
Popular ganó las últimas elecciones generales, también es verdad que sólo obtuvieron 135 escaños, y que haciendo pactos con otros partidos políticos han podido “gobernar” durante estos últimos meses. Entonces, si eso es bueno cuando les beneficia, por qué es malo cuando los beneficiarios son otros. Echar a un partido del poder, si no tiene mayoría absoluta, no es un invento de ahora, ni sólo es privativo de las leyes españolas. Habría que recordarles, a quienes sólo tienen memoria
para lo que les interesa (¿en España, en los últimos 80 años, sólo ha habido asesinatos de ETA, y los cerca de 100.000 asesinatos del franquismo no cuentan?), hay que recordarles que casi la mitad de los Gobiernos que cayeron, entre 1945 y 1998, en once democracias parlamentarias lo hicieron por razones distintas a las elecciones. La causa más habitual fue la ruptura de la coalición que sustentaba al Gobierno de turno.
Veamos que dice el artículo 113 de la Constitución Española de 6 de diciembre de 1978, es decir, la vigente, la que fue reformada en su artículo 155, por PP y PSOE con alevosía y nocturnidad, para satisfacer los intereses de los mercados financieros, haciendo que el pago de la Deuda se incluyera en nuestra Ley fundamental. Dicho artículo tiene 4 apartados, pero son los dos primeros los más importantes: 1. El congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política
del Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura. 2. La moción de censura deberá ser propuesta por la décima parte de los Diputados, y habrá de incluir un candidato a la presidencia del Gobierno. Así pues, sólo son suficientes 35 Diputados para pedir una moción de censura, el PSOE tiene 84, ¿dónde radica la dificultad legal para pedir dicha moción y llevarla a cabo? Nada legal lo impide. Es por ello por lo que se ha llevado a cabo y la situación es la que tenemos, y no hay vuelta de hoja, le pese a quienes quisieran que esto no se hubiera producido. Por nuestra
experiencia personal, sabemos que las coaliciones contra alguien o algo son más fáciles de conseguir que las que se promueven para compartir ideas, proyectos o programas de carácter político o no. Como hemos observado, todo el mundo puede ponerse rápidamente de acuerdo para vetar un proyecto de ley propuesto por el adversario político, muchas veces considerado enemigo, o votar contra el presidente de turno, que ponerse de acuerdo en elaborar un programa de gobierno,
aunque éste sea de mínimos. Prueba irrefutable de ello es la última Moción de censura contra Mariano Rajoy, ganada por Pedro Sánchez, sin necesidad de pactos previos, el único pacto tácito era: echar del Palacio de la Moncloa al que vivía en él. Cada uno de los muchos partidos políticos, favorables a la Moción, tenían sus propios intereses, pero coyunturalmente eso no era un insalvable obstáculo para ponerse de acuerdo en dicho asunto.

Lo expuesto anteriormente nos lleva a la conclusión de que el nuevo gobierno tiene sobre su cabeza una enorme y peligrosa “espada de Damocles”, y ello es debido a que la estabilidad de este Gobierno socialista, con sólo ochenta y cuatro escaños, no es fruto de un pacto sino de una sentencia condenatoria del partido en el poder, por corrupción de sus componentes y del propio Partido Popular; relacionada dicha sentencia con la llamada trama Gúrtel (Gürtel, en idioma alemán significa cinturón, cinto, correa: apellido del cabecilla de la trama), y de una situación coyuntural que ha favorecido, de manera inesperada, el deseo del Secretario General del Partido Socialista, Pedro Sánchez y sus fieles colaboradores, de auparse a lo más alto del poder político: hacerse con el Gobierno del Estado. Lo mismo que la pesada espada que estaba encima de la cabeza de Damocles, y que estaba sujetada al techo por un finísimo crin de caballo, según relata la leyenda griega popularizada por Cicerón; aquí el acuerdo para desbancar a los populares de la Moncloa es más fino que aquel crin de caballo que hizo renunciar a Damocles de las prebendas que el tirano Dionisio II, rey de Siracusa en el siglo IV a. C, le concedió durante un día.
He aquí los partidos que votaron a favor y los que lo hicieron en contra de la Moción de Censura, el 1 de junio de 2018. A favor: PSOE (84), Unidos Podemos (67), ERC (9), PDeCAT (8), PNV (5), Compromís (4), EH Bildu (2) y Nueva Canarias (1), Total: 180. En contra: PP (134), C´s (32), UPN (2) y Foro Asturias (1), Total: 169. Coalición Canaria (Abstención). Sumados dan los 350 escaños. La Mayoría absoluta está en 176.

Los retos del nuevo gobierno son de una envergadura tal que sería necesaria una mayoría de escaños, en el Congreso de los Diputados, para que no dependiese de ningún voto ajeno a su partido y poder legislar sin impedimento alguno, poniendo en práctica su propio programa político, una vez ganadas las próximas elecciones generales, o con el apoyo incondicional de otro partido para que le diese estabilidad total durante todo el período legislativo. Lo que le viene al partido en el gobierno no son cuestiones menores. Entre ellas destacan las siguientes: a) La crisis territorial. B) El deterioro de las instituciones políticas y judiciales. d) La superación de las desigualdades acrecentadas con la crisis del 2008. e) El consenso como herramienta política. f) La regeneración democrática. g) Políticas sociales muy urgentes (educación, sanidad, violencia de género, desahucios). h) Políticas laborales (reforma laboral del Partido Popular, discriminación salarial entre hombres y mujeres). i) Políticas relacionadas con el medio ambiente (contaminación: atmosférica, acústica y lumínica, trasvases de aguas, vertidos, incineradoras, centrales nucleares y térmicas…). j) Retirada inmediata de la Ley “Mordaza”. k) Precariedad en el empleo. l) Cuestión de las pensiones, y su inclusión en los PGE.

A partir de todos estos cambios, continuaremos hablando del Gobierno, y seguiremos luchando por un cambio radical de la sociedad. Los puntos antes mencionados tendrían que ser unos mínimos para salir del atolladero en que nos ha metido el neoliberalismo imperante. Somos de la firme convicción de que la nueva situación política desembocará en otro timo de la democracia burguesa y monárquica, que manda en esta muy maltrecha parte de la península ibérica. Con todo es preferible un gobierno “socialista” de centro derecha, que el repugnante neofascismo, encubierto, del PP y de su posible sustituto al frente de la extrema derecha española: Ciudadanos.

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