Flávio Carvalho (Sociólogo)

Tres extraordinarias mujeres componen un núcleo considerado fundamental en la literatura brasileña. Un núcleo de escritoras brasileñas universales. Aún más grandiosas cuando son miradas desde aquí, de Barcelona.
Intentaré explicárselo desde mi particular punto de vista.
Habría muchas más escritoras, pero estas tres siempre me han llamado especialmente la atención. Empiezan por coincidir, las tres, en tener raíces entre más de un continente. Sus familias tienen origen europeo, diverso. Y como parte significativa de la composición nacional brasileña: diversidad cultural con origen en la inmigración del final del siglo XIX e inicio del siglo XX.
Hilst, es un nombre de origen alemán. Hilda Hilst, poeta, cronista y dramaturga brasileña ha estado recientemente traducida por la Editorial catalana El Cep i la Nansa, con traducción de Joana Castells Savall y de Josep Domènech Ponsatí (uno de los más importantes difusores y traductores de la literatura brasileña en toda Europa). Do Desejo, de Hilda Hist, es uno de los pocos libros que uno, como yo, paga el precio por traerlo de Brasil cuando migra a Cataluña. Ahora es accesible a todos desde aquí también, en una espléndida edición.
Clarice Lispector, la inmensa Clarice, la escritora brasileña más traducida en todo el mundo, no necesita de muchas presentaciones en España. Su Biografía (no hay que llegar a ninguna conclusión sobre si es más importante su obra que su vida, es pura pérdida de tiempo), escrita por la catalana Laura Freixas, es de las más recomendadas. Lispector no es una escritora. No es una mujer. No es brasileña. Es mucho más que todo esto. Es un mito que exige ser desvelado en cada letra de cada uno de sus libros.
De Nélida Piñon, y de sus orígenes gallegos (de Cotobade, Pontevedra), basta decir que fue la primera mujer en asumir la Presidencia de la Academia Brasileña de Letras, en 1996. ¿Se imaginan que sea una nieta de inmigrantes gallegos quien presidió una institución tan tradicional, y conservadora, como la Academia de escritores fundada por Machado de Assis? A República dos Sonhos, uno de sus más importantes libros, es todo un clásico sobre la diáspora gallega en Brasil. No es pura anécdota recordar que Clarice Lispector murió casi sin soltar la mano de su amiga Piñon, en el sentido literal de lo que esta amistad entre grandes escritoras puede significar para el país más grande de América Latina.
Hace años que la Asociación Colectivo Brasil Cataluña decidió llamar Premio Nélida Piñon, el que se ofrece a las mujeres que contribuyen para aproximar la cultura y la sociedad brasileña en Barcelona, en el día 8 de marzo. Un premio que, en su momento, tuvo el apoyo institucional de la representación diplomática del Gobierno de Brasil.
Empecé este texto, mencionando Barcelona, debido al papel que ha tenido la catalana Carme Balcells (ganadora de la Orden del Mérito Cultural de Brasil) en la difusión de la obra de Clarice en todo el mundo. Y ahora creo que Hilda Hist empieza a coger más mundo, gracias a El Cep i la Nansa. Una promisora editorial nacida aquí mismo, en mi playa preferida, Vilanova i la Geltrú.
Pues hoy, 4 de febrero, día de la muerte de Hilda Hilst, es importante destacar sus manifestaciones “políticas” en defensa de lo que ella consideraba libertad femenina. Hilda no aceptó ser llamada poetisa, una expresión mal utilizada por el machismo en las élites culturales brasileñas, principalmente en los años 70. Soy Poeta, afirmaba delante de todos.
El mismo problema que tuvo Clarice y, seguramente, Piñon.
¡Entonces, cállate hombre! Deja que hable, por fin, la Poeta. Viva Hilda Hilst.

“IV
Si yo dijese que he visto un pájaro
sobre tu sexo, ¿deberías creerlo?
Y si no fuese verdad,
en nada cambiará el Universo.
Si yo dijese que el deseo es Eternidad
porque el instante arde interminable,
¿deberías creerlo? Y si no fuese verdad,
tantos lo han dicho que tal vez pueda ser.
En el deseo nos vienen pedanterías, adornos,
impudicia, rubor. Y ahora digo que hay un pájaro
volando sobre el Tajo. ¿Por qué no puedo
motear de inocencia y poesía,
huesos, sangre, carne, el ahora
y todo eso en nosotros que se hará disforme?”.

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