Rafael Sánchez García

Como indica el título del presente artículo, son necesarias algunas reflexiones sobre la situación que se vive en Cataluña y en el resto de España.
Vaya en primer lugar la más profunda condena contra la violencia ejercida sobre l@s ciudadan@s de Cataluña el día 1 de octubre de 2017 cuando se disponían a ejercer su voto en el referéndum convocado por la Generalitat. La violencia fue totalmente gratuita, pues l@s ciudadan@os estaban pacíficamente esperando en los colegios electorales para poder ejercer un derecho, el de votar, que la propia democracia que nos venden dice que es el sumun de la misma, una democracia en la que nosotr@s, l@s anarquistas, no creemos porque no es real, no es del pueblo, y que ésta surge tras la Revolución Francesa, que eliminó el sistema feudal, que la hizo el pueblo como carne de cañón pero que, en realidad, fue burguesa. Por tanto, la actuación de los cuerpos represivos del Estado, que es quien tiene la potestad del empleo de la violencia, fue sencillamente criminal. Ni siquiera tienen como excusa el “es que nos atacaron”, no, sencillamente reprimieron por reprimir, ni siquiera actuaron conforme a la ley que tanto pregonan que defienden, que dice que su actuación ha de ir encaminada a no provocar un problema social más grave que el que se intenta evitar. Sencillamente, el Partido Popular, heredero del franquismo más rancio, reprimió para llevar a la práctica el lema de la dictadura franquista “UNA, GRANDE Y LIBRE”.
El 1 de octubre el Partido Popular descargó, contra una población indefensa, toda su rabia por el ridículo que había hecho en todos los días previos a la celebración del citado referéndum en Cataluña. Ha hecho un ridículo espantoso porque a pesar de que se hartó de decir que no habría referéndum, que incautó papeletas, sobres, detenciones y cargas policiales, los políticos catalanes le ganaron la partida en juego y el referéndum se celebró. Eso es lo que menos perdonan, que toda la opinión pública nacional e internacional haya visto lo burdos y poco inteligentes que son y el talante represivo que heredaron del dictador asesino Franco.
En un artículo anterior, ya indiqué que el asunto de Cataluña ya había llegado a un punto que era más que un SI o un NO a la independencia de la misma. El 1 de octubre fue la confirmación de ello. Ese día se conculcaron derechos básicos como el derecho a la autodeterminación, el derecho a que los ciudadan@s decidan sobre su futuro y el derecho a la libertad.
Durante todos aquellos días se cruzaron mensajes para todas partes de España, y del resto del mundo, para informar de lo que el 1 de octubre ocurría en Cataluña. En nuestro afán de informar, que no de tomar partido, pues nosotr@s, anarquistas, luchamos contra el Estado, sea el que sea y tenga el país el nombre que tenga, a veces tuvimos que sufrir la incomprensión de que no se nos entendiera. A algún@s les pareció que por nuestras informaciones nos alineábamos con el independentismo y lo buenos que son los mossos de escuadra porque no atacaban al pueblo cuando iban a cerrar colegios electorales. Nada más lejos de la verdad. Nostr@s, sencillamente, estábamos en la calle, con el pueblo, luchando contra el Estado (en este caso porque coartaba libertades y reprimía al pueblo), lo mismo que hemos hecho siempre, y haremos, contra el gobierno catalán, y defendiendo derechos cívicos muy elementales (Expresión, reunión, manifestación, etc.). Por tanto tod@s aquell@s de mente estrecha que nos alineaban con la lucha por conseguir un nuevo Estado para Cataluña se equivocaron de principio a final. Nuestra lucha en la calle sólo era porque si en Cataluña se recortan libertades, esto iba a servir para hacerlo extensivo al resto de España y de Europa. Lo que ocurre en Cataluña es un ensayo de lo que puede estar por venir.
De todo lo que ocurrió y ocurre en Cataluña la televisión pública, que pagamos tod@s, no informó, ni informa, y si lo hace no es la realidad de lo que ocurre. Esta es la forma de controlar la información la banda de ladrones, no lo digo yo, lo dicen los jueces, y corruptos que dirigen el gobierno español. Sin información el resto de españolas/es no pueden tener una opinión clara. Sólo pueden opinar sobre los mensajes que el Partido Popular (y sus socios del PSOE y Ciudadanos), y sus lacayos de los mass media, les dan.
En el Referéndum del 1 de octubre votaron unos dos millones doscientas sesenta y dos mil cuatrocientas veinticuatro personas, aunque se calcula que unas setecientas mil no pudieron votar por estar cerrados los colegios electorales y requisadas las urnas. Votaron a favor del sí dos millones veinte mil ciento veinticuatro (90’09%). Posteriormente el Parlamento de Cataluña desarrolla y aprueba los resultados de dicho Referéndum y proclama la República Catalana. Y aquí es donde está el meollo de la cuestión, en la palabra República, que era el gobierno legítimo elegido por el pueblo español antes del golpe de estado fascista llevado a cabo por Francisco Franco, en julio de 1936, con el beneplácito y complicidad de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana de España. Después de casi cuarenta años de aquella dictadura asesina y castradora de las libertades y el pensamiento llegamos a la muerte del dictador y comienza lo que se ha dado en llamar La Transición, que no fue otra cosa que llevar a la práctica el testamento político del dictador mediante un pacto realizado entre los franquistas y el Partido Comunista de España, que ya desde Moscú había dado instrucciones a mediados de los años cincuenta de no hostigar demasiado al Régimen franquista. A dicho pacto se sumaron el resto de fuerzas políticas. La modélica Transición no fue más que la puesta en práctica de los deseos de Franco, es decir: Una monarquía (que el pueblo expulsó en los años treinta), y una continuación del Régimen pero dándole unos tintes más democráticos, con un partido, fundado por los antiguos franquistas, que agrupase a todas las corrientes del franquismo, desde la derecha más liberal hasta la extrema derecha más recalcitrante; por eso España es el único país de Europa que no tiene partido político de extrema derecha.
Y aquel pucherazo de la Transición no habría sido posible sin la ayuda de aquellos partidos, PCE y PSOE, que habían sufrido, en la carne de sus militantes/es, la feroz represión o asesinato de la dictadura franquista. Y aquella colaboración no fue otra que controlar bien a sus bases para que no fuesen más allá del guión pactado con los franquistas y se les ocurriese pedir y luchar por la vuelta al régimen republicano anterior al golpe de estado. Y para ello se empleó la estratagema del miedo, que no fue otra que el contarle al pueblo la historia de los sables en alto por parte del ejército franquista. Y no digo que no hubiese una parte de verdad. Pero ello llevó a la aprobación de una Constitución en la que el pueblo no tuvo ni voz ni voto a la hora de desarrollarla. Pero lo que entonces se tenía que haber hecho es haber acabado definitivamente con el franquismo y haber pedido responsabilidades a tod@s aquell@s asesin@s luchando, como mínimo, por volver al régimen republicano. Lo único que se hizo fue votar una Constitución, hecha mayoritariamente por franquistas, con una ley de punto y final, la cual posibilitó que l@s asesin@s se fueran de rositas y murieran tranquilamente en la cama, como su admirado y venerado dictador. Aquella Constitución se aprobó, pero hay que recordar que much@s de los que ahora se llenan la boca con ella no la aprobaron. Gracias a la aprobación de aquella Constitución hemos tenido cuarenta años más de un franquismo algo más suave. En honor a la verdad se ha de decir que llevamos ochenta años de franquismo.
Y ahora, con el Referéndum de Cataluña, el cual era pedido por más de un ochenta por ciento de sus ciudadan@s, fuesen partidarios o no de la independencia, habría sido el momento para que, también desde el resto de España, se cuestionase la monarquía y volviésemos de nuevo al momento mal aprovechado de 1978. Es decir, volver a mandar al rey al exilio e instaurar la República (régimen anterior al golpe de estado fascista), y a partir de ahí que el pueblo participase y fuese protagonista real para decidir cómo quiere seguir viviendo en este país. Pero bien al contrario es lo que está sucediendo. Con todo este tema lo que estamos viendo es el mundo al revés, es decir, un Partido Socialista que se alía con los herederos de los asesin@s de sus propios compañer@s durante la dictadura; un Partido Popular que no duda en emplear las medidas que necesita, saltándose la ley que tanto invoca y dice respetar; y un partido, como Ciudadanos, que le pasa por la derecha al propio Partido Popular. Pero lo anterior no es, creo yo, lo más grave de la situación. Lo que más llama la atención es que ingentes cantidades de intelectualillos y artistas de “izquierda” se hayan puesto, con sus opiniones al respecto de lo que pide el pueblo de Cataluña, al servicio de lo que se ha dado en llamar el “constitucionalismo”. Hemos tenido que oírles que España ya no es franquista, que es una democracia, y otras lindezas por el estilo. Esas opiniones insultan la inteligencia hasta del menos inteligente. Ya sabemos que no estamos en el franquismo más atroz, pero no debieran haber olvidado que un régimen instaurado bajo las premisas del dictador no deja de ser una continuación del mismo, y lo llamamos postfranquismo. A est@s defensoras/es de esta democracia me parece que se les olvida en qué país viven. Pues este país, “tan demócrata”, es el más corrupto de toda Europa. En los últimos cuarenta años el PP y el PSOE se han estado aprovechando y robando, uno más que otro es cierto, todo lo que han podido, eso no hay que olvidarlo ni se les tiene que olvidar a tanto “demócrata” suelto. El Partido Popular tiene cientos de imputad@s, y condenad@s, por corrupción (hablamos de muchos millones de euros). Misteriosamente se quemaron documentos, en los juzgados de Valencia, referidos a la parte de la Gurtel (una pequeña parte de la misma) que se juzga en esa Comunidad, unos juzgados que tenían desconectada la alarma. Ya han muerto más de diez testigos que eran del PP, con lo cual ya no podrán declarar en la Gurtel. Pero es que la fiscal valenciana del caso ya declarado en sus conclusiones que la caja B del PP es un hecho. ¿Y qué ocurre en este país? Pues que sus conclusiones no fueron titular en el telediario de TVE, informando de ello en el minuto 21 del mismo y de forma escueta. Pero si todo lo anterior nos parece poco, a raíz de lo planteado por la ciudadanía de Cataluña, todavía hay más. Es decir, hemos visto, vemos, y no sabemos hasta dónde llegarán, una total sumisión del Poder Judicial al Partido Popular sin que prácticamente haya voces discordantes. Un poder judicial que se salta las propias leyes, que nos dicen defender, para que el PP, y sus aliados PSOE y Ciudadanos, hagan y deshagan a su antojo. Lo cual nos ha llevado a la aplicación del artículo 155, un artículo no desarrollado en la propia Constitución, que les ha venido como anillo al dedo para poner lo que les ha venido en gana. Esta judicatura española, seguidista y nada crítica con el poder ejecutivo, formada, en las más altas magistraturas del Estado, por gente de la cuerda de los partidos políticos que se reparten el poder, ha quedado sin credibilidad. Hay un fiscal general del Estado reprobado por el propio Parlamento, pero que ahí sigue en su puesto. Entonces, ¿de qué “democracia” nos hablan tod@s est@s estómagos agradecidos, de “izquierdas”, al Poder? Hemos visto también una total sumisión de gran parte de l@s trabajadoras/es y ciudadan@s españolas/es a est@s que llevan turnándose, y haciendo auténticas tropelías contra el pueblo, en el Poder de Estado cuarenta años.
Y después de todo lo dicho en el párrafo anterior, sólo queda preguntarnos: ¿Cómo es posible que en España no hayan habido, ni hay, grandes manifestaciones, como contra el llamado Proces Català, para protestar contra el partido político más ladrón que ha habido desde la mal llamada transición? ¿Cómo es posible que no se manifiesten contra un gobierno que pagó casi sesenta mil millones de euros a una banca que primero nos engañó para meternos en el sistema de las hipotecas y luego se montó una crisis para que estas bajaran y nos dejaran empobrecid@s para la eternidad con unas viviendas que ahora valen la mitad? ¿Cómo es posible que no se manifiesten contra el que durante la crisis l@s rico@s se hayan hecho más ric@s y l@s pobres más pobres? ¿Cómo no salen a manifestarse para protestar por el hecho de que hay más de tres millones de parado@s y que cada día los recortes en Sanidad y Educación son más grandes? En definitiva, ¿Cómo es posible que no se manifiesten contra el Partido Popular y el Partido Socialista que, un mes de agosto, cambiaron la “Sagrada Constitución”, aquella que es intocable y que siempre la ha de refrendar el pueblo, para poder rescatar antes a los bancos que a l@s ciudadan@s? ¿Cómo es posible que el pueblo jalee la represión y la violencia contra otra parte del pueblo? ¿Acaso están tan ciegos que no vieron que mientras las fuerzas represivas del Estado reprimían a l@s ciudadan@s de Cataluña lo hacían, también, contra l@s ciudadan@ murcianos mientras hacían una justa reivindicación social? ¿Tan imbéciles nos hemos vuelto para no darnos cuenta que a quien nos gobierna y nos fastidia la vida no le podemos dar nuestro apoyo? ¿De verdad, tan descerebrado estamos? Si ello es así toca reaccionar lo antes posible. Porque lo que contra l@s ciudadan@s catalanes se haga, se volverá contra todo el resto de España. Si no, tiempo al tiempo. Todas estas interrogantes también valen para l@s ciudadan@s de Cataluña, que hasta ahora no habían salido a la calle para protestar por todo lo anterior.
Y la guinda de todo lo que ocurre en Cataluña la ha puesto el PP y sus servidores jurídicos deteniendo a los representantes de Omnium Cultural y la Asamblea Nacional Catalana, y parte del gobierno de la Generalitat (el resto se encuentra en Bruselas). Aparte de intentar andar persiguiendo jurídicamente a todo lo que se mueve. Esto ya ha sido el colmo para l@s ciudadanos de Cataluña. Las reacciones no se han hecho esperar con concentraciones, caceroladas, huelga general, convocada por la Intersindical CSC, un sindicato pequeño, el 8 de noviembre, que aunque no ha sido secundada masivamente si ha demostrado el grado de organización que desde abajo el pueblo catalán ha venido poniendo en práctica, desde la organización del referéndum, con los CDR (Comités de Defensa del Referéndum, y luego de la República). Esta organización desde abajo ha sorprendido a todo el mundo, incluidos aquellos que se atribuyen la exclusividad de la representación de l@s trabajadoras/es, CCOO y UGT, que no convocaban la huelga, y que han llegado a decir que son ellos los únicos que han de convocar las huelgas. Y su sorpresa ha venido porque esa movilización del pueblo, desde abajo, ha conseguido colapsar Cataluña a pesar de que la inmensa mayoría de l@s trabajadoras/es no hizo la huelga. Y aquí, en ese detalle, es donde toca hacer la reflexión más intensa y seria. Esa organización desde abajo, hecha principalmente por la juventud y l@s estudiantes, no sujeta a partidos o sindicatos vende obreros, es la que nos interesa a nosotr@s l@s libertari@s porque entronca con nuestra forma de hacer y llevar a la práctica nuestras acciones para luchar por un mundo más justo y solidario. Ahí es donde tenemos que poner nuestra mirada y nuestra acción para intentar hacerles comprender que es desde ahí, desde la auto organización y empoderamiento del pueblo que se puede conseguir todo lo que el Poder y los Políticos le niegan a l@s ciudadan@s. Hay que intentar hacerles ver que esa auto organización y toma de las calles se ha de tener siempre presente y ejercerla continuamente a fin de conseguir una sociedad más justa y solidaria. El Movimiento Libertario tenemos ahí un embrión para el futuro de cara a conseguir que las futuras generaciones se muevan en parámetros diametralmente opuestos a l@s de sus padres, que el Sistema los ha domesticado y hecho ciudadanos sumisos, es decir, que asuman que son ell@s los protagonistas de todo aquello que les concierne y que su libertad y emancipación como seres humanos sólo será posible, realmente, si ell@s cogen el timón de sus vidas.

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