Editorial
 
Corrupción, desahucios y manipulación del lenguaje
 
 
 
    Se le atribuye al político liberal, Álvaro de Figueroa y Torres -Conde de Romanones- la famosa frase: “Hagan ustedes las leyes que yo haré el redactado”. Eso mismo ocurre en la actualidad con la recalcitrante derecha española y por extensión con el neoliberalismo imperante en España y en otros muchos países, cuando impone su hegemonía económica al campo de la política, la cultura y el uso del lenguaje. Es la derecha de siempre. La que no le importó, ni le importaría ir de nuevo a una guerra incivil, si con ello tuviera que mantener sus actuales privilegios de todo orden.
    La derecha realiza una sistemática campaña para conseguir su propia legitimación mediante el desprestigio de los conceptos y argumentos empleados por sus adversarios políticos y sociales. Es lo que se podría catalogar como corrupción del lenguaje, un desahucio del patrimonio lingüístico creado a lo largo de muchas décadas por ideologías que buscan un tipo de relaciones sociales más humanas, más justas. Ellos y ellas, vagos y falsos por ideología, dejan que sean otras y otros quienes alumbren palabras, conceptos e ideas, para después llevarlas a su sucio tablero de juego y adulterarlas como si se tratase de un nuevo aceite d colza. Por cierto, aún viven miles de personas que están pagando en sus propias carnes los terribles datos de dicha adulteración del mencionado alimento. La frase de los actuales monárquicos de conveniencia, diría así: “cread un nuevo lenguaje que nosotros y nosotras (Cospedal a la cabeza) lo corromperemos a mayor honra y gloria de nuestros intereses de todo tipo”.
   Por lo tanto la batalla por el lenguaje consiste en la posibilidad de reapropiarse de ciertas significaciones y códigos con el fin de subvertirlos. No hay ninguna duda que las palabras no tienen dueño, pero sin un referente que las sostengan, todo vale, es por ello que sin unos espacios de resistencia dentro de los discursos dominantes, la verdad o falsedad de las cosas y de los hechos siempre dependerá de quien en ese momento tenga el poder, y en altísimo porcentaje lo tienen los detentadores del dinero, es decir, la derecha, tanto el político como el económico. Esto último le permite tener a su disposición los diversos medios de comunicación, mediante los que propaga diariamente sus mensajes de manipulación del lenguaje para conseguir sus objetivos, que no son otros que la obtención permanente de beneficios en todas las actividades sociales.
   Pero veamos de manera concreta como manipulan el lenguaje, es decir, como lo corrompen y lo desahucian. Un caso arto significativo se dio en los primeros meses del actual gobierno del PP en la persona de Alberto Ruiz-Gallardón, el “progre” de la derecha española. Cuando el anterior alcalde de Madrid llegó al Ministerio de Justicia, su confusa apropiación de términos progresistas como el de igualdad de oportunidades, referidas a la cuestión del aborto entre otras. Es un continuo forcejeo con las palabras, aplicando casi una “violencia” sobre las mismas. El progre de turno nos ha mostrado una vez más que es posible mantener y reproducir  el viejo orden ideológico utilizando la misma terminología que sirvió para transformarlo. Ha utilizado de forma descarada y vergonzante la estrategia de apropiación del lenguaje de tal manera que ha llegado a afirmar que “reformar la ley del aborto era lo más progresista que había hecho en su vida”, atribuyendo a su posible reforma un término que no encaja con su mentalidad arcaica y conservadora del status quo. Han usado el poder del lenguaje para conformar la realidad e imponer su propia visión sobre el mundo, el cual está a años luz de ser progresista.
  Así pues, sus estrategias de cara al discurso lingüístico se basan entre otros muchísimos fundamentos en éstos: 1) La usurpación de palabras, conceptos e ideas del adversario político o social. 2) La estigmatización de determinados colectivos que no comparten sus métodos de actuación política y social (nacionalismos, grupos antisistema, etc). 3) Método de argumentación basado en la simpleza y la comprensión inmediata, sin un discurso argumentativo de calado intelectual. Después se verán varios casos de ello. 4) La construcción de marcos de sentido que arropen la tergiversación del lenguaje. 5) Una táctica de orquestación de sus tesis para desprestigiar al contrario/enemigo, ya que para ellos y ellas todo aquel que no comparte su línea de pensamiento único no es un adversario, sino un enemigo que hay que derrotar a cualquier precio. 6) Moralización del discurso público, la política moderna deriva hacia la moral, pero el moralismo de la derecha desconoce las razones del adversario: bueno o malo, normal o aberrante aplicados de modo categórico, apropiándose la universalidad de la noción en disputa, expresiones como “personas normales, sensatas, españoles de bien”  son esgrimidas para calificar a los que comulgan con sus posturas ideológicas.
   El pasado mes de julio, en el nº 391 del portavoz de la Confederación Nacional del Trabajo, apareció un excelente artículo que tiene un enunciado muy esclarecedor, respecto a lo que estamos comentado: Lenguaje y hostias. Su autor, Enrique Hoz, militante de la CNT de Bilbao. En él se citan palabras o ideas usadas por los miembros del Gobierno con un sentido torticero (no conforme a los principios morales). Carcelero = funcionario de prisiones; muertes = daños colaterales; congelación salarial = mejora de la competitividad; recesión = tasa negativa de crecimiento económico; copago = ticket moderador; abaratamiento del despido = flexibilidad laboral; patronal = impulsores de la economía, humildes y sacrificados emprendedores; rebajas fiscales a los poderosos defraudadores = ayuda a los ahorradores; dinero público trasvasado a la Banca = facilitar la gestión activa del patrimonio dañado de las entidades financieras; subida de impuestos = recargo temporal de solidaridad; resistencia pasiva = atentado contra la autoridad. Simple y llanamente corrupción del lenguaje.
   Para terminar esta parte de la editorial decir, con Anatole France, que: “una necedad repetida por muchas bocas no deja de ser una necedad”. Nos reafirmamos en que mil mentiras no constituyen nunca una sola verdad. Pero la meta del demagogo, y ellos lo son a tutiplén, es anular a quienes puedan descubrir sus trampas, sus trucos de ilusionista mediante el bombardeo diario de sus mentiras a través de los medios de comunicación multitudinarios a su entera disposición.
      Si la anterior corrupción no es tan fácil de detectar, la que se refiere a la política/económica es muy fácil de ver, otra cosa es que se mire para otro lado, o que nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino y nosotros traguemos, sin inmutarnos, lo más mínimo. ¿Cómo hemos podido tragarnos la enorme rueda que supone que una persona, léase Rodrigo Rato,  que en una entidad bancaria perdió en tiempo record 5.000 millones de euros (seiscientos mil millones de las antiguas pesetas) se le premie con una millonaria indemnización? ¿Cómo se puede cobrar 90 euros por minuto por asistir a una reunión de una caja de ahorros, como representante político, sin abrir la boca, es decir, sin aportar lo más mínimo al desarrollo de la entidad, y que la población se quede tan tranquila? Es el caso de la actual presidenta de la Comunidad Foral de Navarra. Pero lo más grave es que tenga el cinismo de afirmar que un alicatador de la construcción cobraba lo mismo que ella. Puede ser que ese trabajador cobrase cuatro o cinco mil euros al mes, pero lo que no dice la corrupta “legal” Yolanda Barcina, es que mientras ella lo hacía por 3 reuniones realizadas en una misma mañana, a razón de 30 minutos por reunión, el trabajador tenía que hacer cerca de 200 horas mensuales y además a destajo.
   Esta y otros políticos son los que después van diciendo que hay que apretarse el cinturón, o bien que hay que trabajar más y cobrar menos (como el ladrón de Díaz Ferrán). Otros y otras, además, de su sueldo, nada despreciable, no han tenido ningún pudor en cobrar sobre/sueldos provenientes de empresas que corrompían a tesoreros de ese partido que se autodefine como abanderado de la transparencia. Con todo seamos justos, aunque el mayor caso de corrupción corresponde al partido en el Gobierno, la corrupción se extiende a lo largo y ancho del espectro parlamentario, con mayor o menor incidencia.
   Frente a ello se pide una regeneración de la política, unos pidiendo la llegada de una nueva república, otros cambiando la ley de financiación de los partidos, otros pidiendo que los políticos ganen más dinero de sueldo por su labor política para evitar los casos de corrupción. Las masas se indignan por tanto latrocinio y por la actual situación económica y social (paro, recortes sociales, desahucios, etc), pero cuando pase lo que queda de legislatura de este gobierno de derechas, se volverá a la crónica amnesia colectiva, y a la llamada de estos lobos camuflados de inofensivos corderitos, volverán a depositar sus papelitos en las urnas correspondientes y los de siempre (la casta: política, sindical, bancaria, empresarial y clerical) a vivir como verdaderos marajás, a costa de los paganos cada vez más empobrecidos y embrutecidos por la mentalidad que ha conseguido inocular el neoliberalismo consumista y criminal. Y cuando decimos criminal no es una simple figura retórica, ya que no tiene nada de retórico, sino de cruel realidad lo que está sucediendo con el tema de los desahucios y la muerte, casi siempre de manera escalofriante, de algunos desahuciados por no pagar las hipotecas, debido a su nueva y dramática situación sociolaboral.
   Ha llegado a tal gravedad la situación relacionada con los desahucios que un diputado “descarriado” del PP ha afirmado que las entidades financieras han provocado situaciones desproporcionadas e injustas con quienes no pueden pagar algún mes la cuota de su hipoteca. Las entidades bancarias aplicando condiciones abusivas en las hipotecas, llegan a pedir no que se le pague los meses que se les debe de impago, sino que le reclama el total de la deuda que se tiene en ese momento. Quedando el que tiene la deuda en la más absoluta indefensión debido a la draconiana Ley Hipotecaria Española de 1909, y después dicen que nosotros estamos anclados en el pasado. Por suerte cuando se está redactando esta editorial el Tribunal Justicia Europeo ha fallado en contra del Estado Español, por entender que se vulnera de manera palpable el derecho del consumidor. Pero veremos que recorrido va a tener dicho fallo. La cara de Gallardón ante las cámaras de televisión era todo un poema épico/dramático, en vez de alegrarse porque la sentencia favorecerá a miles y miles de españolas y españoles en situación límite, parecía que era el Presidente de la AEB (Asociación Española de la Banca).
   Los que sea han enriquecido de manera descontrolada, y que han llevado al país a la situación en que estamos, son los mismos que ahora tienen mano de hierro con quienes no se leyeron la letra pequeña (latrocinio encubierto) y están en sus insaciables garras de león sediento de riquezas,  a costa de quien sea y de la manera que sea.
   Se pide que como mal menor el desahuciado entregue su casa/piso como dación en pago con carácter retroactivo. Sin embargo, los criminales de la banca no están por la labor. Lo de criminales no lo decimos solo quienes estamos catalogados como antisistema. Así trató la presidenta de la PAH de Barcelona al representante de la AEB en la Comisión del Congreso para tratar el tema de los desahucios. Un jeta que responde a José María Rodríguez Pellitero. Ada Colau dijo: “estamos ante una estafa generalizada, y ese señor es un  criminal no un experto”.
   Una vez conocida la sentencia, una diputada del PSOE ha tenido la cara dura de comentar que ellos ya decían que la situación era insoportable. Esto es corrupción política, pues  estuvo en sus manos el modificar la ley (última legislatura de ZP)  no tuvieron la dignidad humana ni política de luchar contra esa injusta ley. Más aún, se unió al PP para vetar la participación en la comisión parlamentaria de los dos jueces más críticos con los desahucios: Manuel Almenar (vocal del CGPJ) coordinador de un demoledor informe contra el sistema de los desahucios y José Mª Fernández Seijo, que recurrió contra la normativa española ante el Tribunal de Justicia de la UE.
    Terminamos esta extensa editorial (la ocasión lo requiere) diciendo que el drama de los desahucios tiene un protagonista muy claro: la banca y su abominable forma de ganar dinero. Sí, la banca y quienes trabajan a sus órdenes para que se mantenga  este negocio  fraudulento y criminal (¡no son suicidios por desesperación, son asesinatos inducidos por quienes imponen esas cláusulas leoninas.
   Frente a este criminal atropello a más de 500.000 familias, no queda otra alternativa que la de movilizarse y dar una respuesta contundente.
  
 
 
   
 
 
 
 
 
 
  
 
   
 
 
 
  
 
 
 
 
 

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168
2013
enero-marzo